Ilustración europea y revolución   industrial.

La Ilustración fue un movimiento cultural europeo que se desarrolló –especialmente en Francia e Inglaterra– desde principios del siglo XVIII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces.

Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicismo.

Ubicación del movimiento

 Desde Gran Bretaña, donde algunos de los rasgos esenciales del movimiento se dieron antes que en otro lugar, la Ilustración se asentó en Francia, donde la anglofilia fue difundida por Voltaire, y produjo aquí su cuerpo ideológico, el enciclopedismo, y sus más representativas personalidades (Montesquieu, Diderot,Rousseau, Buffon, etc); también dio sus frutos, en ocasiones más o menos autónomamente, pero en la mayoría de casos dependientes de Gran Bretaña y, sobre todo, de Francia, en otras zonas europeas (Países Bajos, las penínsulas italiana e ibérica, el conglomerado germánico, Polonia, Rusia, Suecia, etc.) o en sus colonias americanas; frutos condicionados por el grado de desarrollo ideológico y sociopolítico adquirido en el momento de lanzamiento de la nueva ideología y por el proceso interno seguido a lo largo de su desenvolvimiento.

 La Ilustración en España

 En España, la Ilustración coincidió con los reinados de Fernando VI y Carlos III. Si bien la decadencia profunda en que se encontraba el país en el punto de partida obstaculizó una posterior eclosión, el auge dinámico de algunas de sus zonas geográficas (especialmente Cataluña) a lo largo del período y la actuación coadyuvante (aunque tímida) desde el poder político facilitaron la aparición de un nutrido y valioso grupo de ilustrados (Cabarrús, Cadalso,Campomanes, Capmany, Cavanilles, Feijoo, Hervás y Panduro, Jovellanos, Mutis, etc.) condicionado, no obstante, por el arraigo y la preponderancia del pensamiento teológico tradicional. La creación de las Reales Academias de la Lengua, de la Historia, de la Medicina o del Real Gabinete de Historia Natural(actual Museo Nacional de Ciencias Naturales), fueron algunos de los logros de la Ilustración española.

 La Ilustración en Hispanoamérica

 A Hispanoamérica llegan las ideas de ilustración a través de la metrópoli.

En los ámbitos de la política y la economía, las reformas impulsadas por el despotismo ilustrado a finales del reinado de Fernando VI y durante el de su sucesor Carlos III tenían por objeto reafirmar el dominio efectivo del gobierno de Madrid sobre la sociedad colonial y contener o frenar el ascenso de las elites criollas.

Las autoridades españolas procedían a una explotación más sistemática y profunda de las colonias. Procuraban, además, fortalecer y aumentar la marina de guerra y establecer unidades del ejército regular español en las diversas regiones de América.

 En la Nueva España (México), en el ámbito de los colegios de la Compañía de Jesús, vemos surgir un importante grupo de científicos y filósofos ilustrados, encabezados por José Rafael Campoy (1723-1777), que defienden una clara separación entre la filosofía y las ciencias naturales, una mayor especialización en el estudio científico y una simplificación en el método de la enseñanza filosófica, evitando las sutilezas silogísticas, así como la sumisión incondicional a las autoridades. En este grupo de pensadores que trabaja principalmente en la ciudad de México, Tepotzotlán, Guadalajara y Valladolid (Morelia), destacan el historiador Francisco Javier Clavijero (1731-1787), que emplea un método histórico sistemático y sorprendentemente moderno, y el filósofo Andrés de Guevara y Basoazábal (1748-1801), que se basa en Bacon, Descartes y los sensistas para plantear la necesidad de una filosofía moderna, justificar el método inductivo y experimental, y denunciar el abuso del método deductivo.

 Contexto histórico

 Introducción

 El término Ilustración se refiere específicamente a un movimiento intelectual histórico. Existen precedentes de la Ilustración en Inglaterra y Escocia a finales del siglo XVII, pero el movimiento se considera originalmente francés. La Ilustración tuvo también una expresión estética, denominada Neoclasicismo. Desde Francia, donde madura, se extendió por toda Europa y América y renovó especialmente las ciencias, la filosofía,la política y la sociedad; sus aportes han sido más discutidos en el terreno de las Artes y la Literatura.

 Siglo XVII: la era de la Razón

 Según muchos historiadores, los límites de la Ilustración han alcanzado la mayor parte del siglo XVII, aunque otros prefieren llamar a esta época la Era de la Razón. Ambos períodos se encuentran en cualquier caso, unidos y emparentados, e incluso es igualmente aceptable hablar de ambos períodos como de uno solo.

 A lo largo del siglo XVI y siglo XVIII, Europa se encontraba envuelta en guerras de religión. Cuando la situación política se estabilizó tras la Paz de Westfalia(acuerdo entre católicos y protestantes, 1648) y el final de la guerra civil en Inglaterra, existía un ambiente de agitación que tendía a centrar las nociones de fe y misticismo en las revelaciones “divinas”, captadas de forma individual como la fuente principal de conocimiento y sabiduría (Iluminismo). En lugar de esto, la Era de la Razón trató entonces de establecer una filosofía basada en el axioma y el absolutismo como bases para el conocimiento y la estabilidad.

 Este objetivo de la Era de la Razón, que estaba construido sobre axiomas, alcanzó su madurez con la Ética de Baruch Spinoza, que exponía una visiónpanteísta del universo donde Dios y la Naturaleza eran uno. Esta idea se convirtió en el fundamento para la Ilustración, desde Isaac Newton hasta Thomas Jefferson.

 La Ilustración estaba influida en muchos sentidos por las ideas de Blaise Pascal, Gottfried Leibniz, Galileo Galilei y otros filósofos del período anterior. El pensamiento europeo atravesaba por una ola de cambios, ejemplificados por la filosofía natural de Sir Isaac Newton, un matemático y físico brillante. Las ideas de Newton, que combinaban su habilidad de fusionar las pruebas axiomáticas con las observaciones físicas en sistemas coherentes de predicciones verificables, proporcionaron el sentido de la mayor parte de lo que sobrevendría en el siglo posterior tras la publicación de sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Pero Newton no estaba solo en su revolución sistemática pensadora, sino que era simplemente el más famoso y visible de sus ejemplos. Las ideas de leyes uniformes para los fenómenos naturales se reflejaron en una mayor sistematización de una variedad de estudios.

 Si el período anterior fue la era del razonamiento sobre los principios básicos, la Ilustración se dedicó a buscar la mente de Dios mediante el estudio de la creación y por la deducción de las verdades básicas del mundo. Esta visión de algún modo puede haber llegado hasta nuestros días, en los que la creencia de los individuos en las verdades es más provisional, pero en aquel momento, la verdad era una noción poderosa, que contenía las nociones básicas sobre la fuente de la legitimidad de las cosas.

 Siglo XVIII: el inicio de las revoluciones

 El siglo XVIII constituye, en general, una época de progreso de los conocimientos racionales y de perfeccionamiento de las técnicas de la ciencia. Fue un período de enriquecimiento que potenció a la nueva burguesía, si bien se mantuvieron los derechos tradicionales de los órdenes privilegiados dentro del sistema monárquico absolutista. Sin embargo, la historia del siglo XVIII consta de dos etapas diferenciadas: la primera supone una continuidad del Antiguo Régimen(hasta la década de 1770), y la segunda, de cambios profundos, culmina con la Revolución Estadounidense, la Revolución francesa y Revolución industrial en Inglaterra.

 Esta corriente abogaba por la razón como la forma de establecer un sistema autoritario ético. Entre 1751 y 1765 se publica en Francia la primera Enciclopedia, de Denis Diderot y Jean Le Rond D’Alembert, que pretendía recoger el pensamiento ilustrado. Querían educar a la sociedad, porque una sociedad culta que piensa por sí misma era la mejor manera de asegurar el fin del Antiguo Régimen (el absolutismo y las dictaduras se basan en la ignorancia del pueblo para dominarlo). En su redacción colaboraron otros pensadores ilustrados como Montesquieu, Rousseau y Voltaire.

 Los líderes intelectuales de este movimiento se consideraban a sí mismos como la élite de la sociedad, cuyo principal propósito era liderar al mundo hacia el progreso, sacándolo del largo periodo de tradiciones, superstición, irracionalidad y tiranía (periodo que ellos creían iniciado durante la llamada Edad Oscura). Este movimiento trajo consigo el marco intelectual en el que se producirían las revoluciones Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y Revolución francesa, así como el auge del capitalismo y el nacimiento del socialismo. En la música estaba acompañado por el movimiento barroco y en las artes por el movimiento neoclásico.

 Otro destacado movimiento filosófico del siglo XVIII, íntimamente relacionado con la Ilustración, se caracterizaba por centrar su interés en la fe y la piedad. Sus partidarios trataban de usar el racionalismo como vía para demostrar la existencia de un ser supremo. En este periodo, la fe y la piedad eran parte integral en la exploración de la filosofía natural y la ética, además de las teorías políticas del momento. Sin embargo, prominentes filósofos ilustrados como Voltaire y Jean-Jacques Rousseaucuestionaron y criticaron la misma existencia de instituciones como la Iglesia y el Estado.

El siglo XVIII vio también el continuo auge de las ideas empíricas en la filosofía, ideas que eran aplicadas a la política económica, al gobierno y a ciencias como la física, la química y la biología.

En la historia nada es casual, un hecho es la consecuencia inevitable de otros que lo precedieron. La Revolución francesa, si bien tuvo otras causas, no hubiera sido posible sin la presencia del iluminismo que, poniendo luz sobre el oscurantismo de laEdad Media, época en que se impedía pensar libremente, se alejó de los dogmas religiosos para explicar el mundo y sus acontecimientos, para hacerlos a la luz de la razón.

El iluminismo tampoco hubiera existido de no haberlo precedido un debilitamiento del poder de la Iglesia a causa de la reforma protestante, que dividió al mundo cristiano; y del humanismo, movimiento filosófico que centró en el hombre el objeto de las preocupaciones terrenales, quitando a la religión ese privilegio.

 Características

 Voltaire, a la izquierda, en la corte deFederico II de Prusia. Fue éste último quien pronunció la famosa frase «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo», cita que resume el despotismo ilustrado.

En la segunda mitad del siglo XVIII, pese a que más del 70% de los europeos eran analfabetos, la intelectualidad y los grupos sociales más relevantes descubrieron el papel que podría desempeñar la razón, íntimamente unida a las leyes sencillas y naturales, en la transformación y mejora de todos los aspectos de la vida humana.

Para entender correctamente el fenómeno de la Ilustración hay que recurrir a sus fuentes de inspiración fundamentales: la filosofía de Descartes -basada en la duda metódica para admitir sólo las verdades claras y evidentes- y la revolución científica de Newton, apoyada en unas sencillas leyes generales de tipo físico. Los ilustrados pensaban que estas leyes podían ser descubiertas por el método cartesiano y aplicadas universalmente al gobierno y a las sociedades humanas. Por ello, la élite de esta época sentía enormes deseos de aprender y de enseñar lo aprendido, siendo fundamental la labor desarrollada por Diderot yD’Alembert cuando publicaron la Encyclopédie raisonée des Sciences et des Arts entre 1751 y 1765, completada en 1764 con el Dictionnaire philosophique, deVoltaire.

Como característica común hay que señalar una extraordinaria fe en el progreso y en las posibilidades de los hombres y mujeres, para dominar y transformar el mundo. Los ilustrados exaltaron la capacidad de la razón para descubrir las leyes naturales y la tomaron como guía en sus análisis e investigaciones científicas. Defendían la posesión de una serie de derechos naturales inviolables, así como la libertad frente al abuso de poder del absolutismo y la rigidez de la sociedad estamental del Antiguo Régimen. Criticó la intolerancia en materia de religión, las formas religiosas tradicionales y al Dios castigador de la Biblia, y rechazó toda creencia que no estuviera fundamentada en una concepción naturalista de la religión. Estos planteamientos, relacionados íntimamente con las aspiraciones de la burguesía ascendente, penetraron en otras capas sociales potenciando un ánimo crítico hacia el sistema económico, social y político establecido, que culminó en la Revolución francesa.

Antropocentrismo: Hay un nuevo Renacimiento en que todo gira en torno al ser humano; alrededor de su razón material y sensible al mundo que en torno a su espíritu sensible hacia Dios, de forma aún más pronunciada, particularmente, que en el siglo XVI; si bien el papel que entonces jugó Italia lo desempeña esta vez Francia. La fe se traslada de Dios al hombre: hay confianza en lo que éste puede hacer, y se piensa en que el progreso (surge en este siglo la palabra) humano es continuo e indefinido, (Condorcet) y los autores modernos son mejores que los antiguos y los pueden perfeccionar. Se formula la filosofía deloptimismo (Leibniz) frente al pesimismo característico de la Edad Media y el Barroco. La sociedad se seculariza y la noción de Dios y la religión empieza a perder, ya definitivamente, la importancia que en todos los órdenes había tenido hasta ahora; se desarrolla una cultura exclusivamente laica e incluso antirreligiosa y anticlerical. Empiezan a formularse las expresiones más tolerantes de espiritualidad: nihilismo libertario (Casanova, Pierre Choderlos de Laclos),Masonería, deísmo (Voltaire), agnosticismo; incluso se formulan ya claramente las propuestas del ateísmo (Pierre Bayle, Baruch Spinoza, Paul Henri Dietrich) y el satanismo, expuesto por algunos personajes de novelas escandalosas de la época (Marqués de Sade, etc.). La atención a los aspectos más oscuros del hombre constituye lo que se ha venido a llamar “la cara oscura del siglo de las luces”.

Racionalismo: Todo se reduce a la razón y la experiencia sensible, y lo que ella no admite no puede ser creído. Durante la Revolución francesa, incluso se rindió culto a la «diosa Razón», que se asocia con la luz y el progreso del espíritu humano (Condorcet). Las pasiones y sentimientos son un mal en sí mismos. Todo lo desprovisto de armonía, todo lo desequilibrado y asimétrico, todo lo desproporcionado y exagerado se considera monstruoso en estética.

Hipercriticismo: Los ilustrados no asumen sin crítica la tradición del pasado y por ello desdeñan toda superstición y superchería, (incluyendo a menudo a la religion), considerándolos signos de oscurantismo: es preciso depurar el pasado de todo lo que es oscuro y poco racional. La historia se empieza a documentar con rigor; las ciencias se vuelven empíricas y experimentales; la sociedad misma y sus formas de gobierno comienzan a ser sometidas a la crítica social, lo que culmina en las revoluciones al fin del periodo.

 Pragmatismo: Sólo lo útil merece hacerse; se desarrolla la filosofía del Utilitarismo preconizada por Jeremías Bentham, que halla un principio ético general en la felicidad preconizada por Epicuro, bajo la fórmula de “la mayor felicidad para el mayor número de gente”. Las literaturas y las artes en general han de tener un fin útil, que puede ser didáctico (enseñanza), moral (depurar de las insanas pasiones) o social (sátira de las malas costumbres, para corregirlas). De ahí que entren en crisis géneros como la novela o que se cultiven las novelas de aprendizaje y que se pongan de moda las fábulas, las enciclopedias, los ensayos, las sátiras, los informes. El teatro pretende corregir las costumbres con la comedia y limpiar de pasiones el alma con la tragedia.

Imitación: La originalidad se considera un defecto, y se estima que se pueden lograr obras maestras «con receta», imitando lo mejor de los autores grecorromanos, que se constituyen en modelos para la arquitectura, la escultura, la pintura y la literatura. El academicismo impera en el terreno artístico y sofoca toda creatividad. El buen gusto es el criterio principal y se excluye lo imperfecto, lo feo, lo decadente, lo supersticioso y oscuro, la violencia, la noche, las pasiones desatadas y la muerte. El teatro debe someterse a las reglas de las tres unidades estatuidas por Aristóteles: unidad de acción, lugar y tiempo; es más, los franceses añaden la unidad de estilo.

Idealismo: El buen gusto exige rechazar lo vulgar: no se cuenta con los criterios estéticos del pueblo y la realidad que ofrece la literatura es mejor de lo que la realidad es, es estilizada, neoclásica. El lenguaje no admite groserías ni insultos, no se presentan crímenes, y todo es amable y elevado. Se excluye lo temporal y lo histórico, el cambio, de la cosmovisión ilustrada.

Universalismo: Los ilustrados asumen una tradición cultural cosmopolita y todo tipo de tradiciones en la horma grecorromana que les sirve de fuente principal. Sienten interés por lo exótico, pero no lo asumen. Todo lo francés se pone de moda y poseer la lengua francesa se transforma en un signo de distinción: el arte y la cultura francesa influye en Alemania, España y Rusia.

 La filosofía ilustrada

 La Ilustración se nutrirá filosóficamente de varios movimientos y corrientes del pensamiento. Entre ellos, cabe destacar el Antropocentrismo, el Racionalismo(René Descartes, Blaise Pascal, Nicolas Malebranche, Baruch Spinoza, Gottfried Wilhelm Leibniz), el Empirismo (Francis Bacon, John Locke y David Hume), el Materialismo (La Mettrie, D´Holbach), el Hipercriticismo, el Pragmatismo, el Idealismo (George Berkeley e Immanuel Kant) y el Universalismo. En los campos de la filosofía, metafísica, geometría, astronomía, astrofísica, geografía, lógica, ética, derecho, estética, deontología, religión, ciencia, política cabe destacar la obra de Immanuel Kant, que sigue teniendo sobrada vigencia, en esos temas, hoy día.

Todo el movimiento filosófico tiene su expresión en el resto de los órdenes de la vida social nacional y europea.

 La política en la Ilustración

 «La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos», frase atribuida a Jean Le Rond d’Alembert (1717-1783). Científico y pensador francés de la Ilustración, promotor de la Enciclopedia junto con Diderot.

En política surge el despotismo ilustrado que llevará pronto, aún a su pesar, a la teoría de la separación de poderes. Se subordina el poder religioso al civil (secularización) y dentro del religioso aparecen las primeras señales de independencia de las iglesias nacionales respecto al absolutismo del papa (regalismo) y aparece el concepto de contrato social que se hará fuerte con Rousseau y el socialismo utópico.

Para los ilustrados, el destino del hombre es la epicúrea felicidad, y la propia Constitución de Estados Unidos acogerá este propósito como uno de los derechos de los ciudadanos. Hacia el final del siglo el liberalismo, con la Revolución francesa a partir de 1789 aunque iniciado en Gran Bretaña de forma menos traumática con las ideas de John Locke, Adam Smith, Jeremías Bentham y John Stuart Mill, expande las conquistas sociales de la Ilustración por Europa y Norteamérica, dándose fin al Antiguo Régimen.

Acaba la sociedad estamental que se viene arrastrando desde el feudalismo y emerge una nueva clase social, la burguesía, que adquiere conciencia de su poder económico y su impotencia política, de forma que conquistará el gobierno de su destino a lo largo del siglo siguiente a través de diversas revoluciones (1820, 1830, 1848) en que va ampliando su presencia en los órganos políticos del estado relegando a la aristocracia a un papel subalterno.

 La religión en la Ilustración

 En la religión se realizan las primeras formulaciones del deísmo, el ateísmo y el satanismo y se estudia la naturaleza desde el punto de vista científico, abandonando las viejas concepciones. Para la mayoría de los filósofos, la ilustración incluía el rechazo del cristianismo tradicional. La aparición en el seno de la Ilustración de estas tendencias religiosas se terminaron de desarrollar en la Revolución francesa.

Se tenía una concepción espiritual de la iglesia. La religión se convierte en un compromiso personal con Dios, abandonando las imposiciones de esta institución, que según los ilustrados ocupaban el lugar de Dios. La Ilustración se caracterizaba por la pluralidad y la tolerancia. Convivirán ortodoxos, católicos y protestantes; deístas y partidarios de la religión natural. Pero también había ateos.

La Iglesia estaba sometida al Estado absoluto, lo cual generó conflictos en los países católicos, ya que dependían a su vez de las decisiones del pontífice en Roma.

 Las artes y las ciencias en la Ilustración

 En geografía se termina de cartografiar todo el globo, a excepción de los círculos polares y algunas regiones de África. En el arte se abre paso elNeoclasicismo tras el que surgirá como rebelión el Romanticismo del siglo XIX. En física, óptica y matemáticas, los avances son impresionantes gracias a las contribuciones de sir Isaac Newton y otros estudiosos. Surge la economía política como ciencia moderna gracias a las aportaciones de los fisiócratas y sobre todo del liberalismo de Adam Smith y su monumental obra La riqueza de las naciones.

La Revolución industrial 

fue un periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña en primer lugar,1 y el resto de Europa continentaldespués, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la Historia de la humanidad, desde el Neolítico.

La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción. La producción y desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.

Así es que en la Revolución industrial se aumenta la cantidad de productos y se disminuye el tiempo en el que estos se realizan, dando paso a la producción en serie, ya que se simplifican tareas complejas en varias operaciones simples que pueda realizar cualquier obrero sin necesidad de que sea mano de obra cualificada, y de este modo bajar costos en producción y elevar la cantidad de unidades producidas bajo el mismo costo fijo.

 Causas

 La existencia de controles fronterizos más intensos evitaron la propagación de enfermedades y disminuyó la propagación de epidemias como las ocurridas en tiempos anteriores. La revolución agrícola británica hizo además más eficiente la producción de alimentos con una menor aportación del factor trabajo, alentando a la población que no podía encontrar trabajos agrícolas a buscar empleos relacionados con la industria y, por ende, originando un movimiento migratorio desde el campo a las ciudades así como un nuevo desarrollo en las fábricas. La expansión colonial del siglo XVII acompañada del desarrollo del comercio internacional, la creación de mercados financieros y la acumulación de capital son considerados factores influyentes, como también lo fue la revolución científica del siglo XVII. Se puede decir que se produjo en Inglaterra por su desarrollo económico.

La presencia de un mayor mercado doméstico debería también ser considerada como un catalizador de la Revolución industrial, explicando particularmente por qué ocurrió en el Reino Unido.

La invención de la máquina de vapor fue una de las más importantes innovaciones de la Revolución industrial. Hizo posible mejoramientos en el trabajo del metal basado en el uso de coque en vez de carbón vegetal. En el siglo XVIII la industria textil aprovechó el poder del agua para el funcionamiento de algunas máquinas. Estas industrias se convirtieron en el modelo de organización del trabajo humano en las fábricas.

Además de la innovación de la maquinaria, la cadena de montaje (fordismo) contribuyó mucho en la eficiencia de las fábricas.

Revolución agrícola: aumento progresivo de la producción gracias a la inversión de los propietarios en nuevas técnicas y sistemas de cultivo, además de la mejora del uso de fertilizantes.

El desarrollo del capital comercial: Las máquinas se aplicaron a los transportes y a la comunicación iniciando una enorme transformación. Ahora las relaciones entre patronos y trabajadores son únicamente laborales y con el fin de obtener beneficios.

Cambios demográfico-sociales: la modernización de la agricultura permitió un crecimiento demográfico debido a la mejora de la alimentación. También hubo adelantos en la medicina y en la higiene, de ahí que creciera la población. También hubo una migración del campo a la ciudad porque la ocupación en labores agrícolas disminuyó mientras crecía la demanda de trabajo en las ciudades.

Esta primera revolución se caracterizó por un cambio en los instrumentos de trabajo de tipo artesanal por la máquina de vapor, movida por la energía del carbón. La máquina exige individuos más cualificados, produce una reducción en el número de personas empleadas, arrojando de manera incesante masas de obreros de un ramo de la producción a otra. Especialmente del campo a la ciudad.

 El comercio internacional

 Economía industrial

 Sin embargo, y a pesar de todos los factores anteriores, la Revolución industrial no hubiese podido prosperar sin el concurso y el desarrollo de los transportes, que llevarán las mercancías producidas en la fábrica hasta los mercados donde se consumían.

Estos nuevos transportes se hacen necesarios no sólo en el comercio interior, sino también en el comercio internacional, ya que en esta época se crean los grandes mercados nacionales e internacionales. El comercio internacional se liberaliza, sobre todo tras el Tratado de Utrecht (1713) que liberaliza las relaciones comerciales de Inglaterra, y otros países europeos, con la América española. Se termina con las compañías privilegiadas y con el proteccionismo económico; y se aboga por una política imperialista y la eliminación de los privilegios gremiales. Además, se desamortizan las tierras eclesiásticas, señoriales y comunales, para poner en el mercado nuevas tierras y crear un nuevo concepto de propiedad. La Revolución industrial generó también un ensanchamiento de los mercados extranjeros y una nueva división internacional del trabajo (DIT). Los nuevos mercados se conquistaron mediante el abaratamiento de los productos hechos con la máquina, por los nuevos sistemas de transporte y la apertura de vías de comunicación, así como también, mediante una política expansionista.

El Reino Unido fue el primero que llevó a cabo toda una serie de transformaciones que la colocaron a la cabeza de todos los países del mundo. Los cambios en la agricultura, en la población, en los transportes, en la tecnología y en las industrias, favorecieron un desarrollo industrial. La industria textil algodonera fue el sector líder de la industrialización y la base de la acumulación de capital que abrirá paso, en una segunda fase, a la siderurgia y al ferrocarril.

A mediados del siglo XVIII, la industria británica tenía sólidas bases y con una doble expansión: las industrias de bienes de producción y de bienes de consumo. Incluso se estimuló el crecimiento de la minería del carbón y de la siderurgia con la construcción del ferrocarril. Así, en Gran Bretaña se desarrolló de pleno el capitalismo industrial, lo que explica su supremacía industrial hasta 1870aproximadamente, como también financiera y comercial desde mediados de siglo XVIII hasta la Primera Guerra Mundial (1914). En el resto de Europa y en otras regiones como América del Norte oJapón, la industrialización fue muy posterior y siguió pautas diferentes a la británica.

Unos países tuvieron la industrialización entre 1850 y 1914: Francia, Alemania y Bélgica. En 1850 apenas existe la fábrica moderna en Europa continental, sólo en Bélgica hay un proceso de revolución seguido al del Reino Unido. En la segunda mitad del siglo XIX se fortalece en Turingia y Sajonia la industrialización de Alemania.

Otros países siguieron un modelo de industrialización diferente y muy tardía: Italia, Imperio austrohúngaro, España o Rusia. La industrialización de éstos se inició tímidamente en las últimas décadas del siglo XIX, para terminar mucho después de 1914.

Etapas de la Revolución industrial

 

La Revolución industrial estuvo dividida en dos etapas: La primera del año 1750 hasta 1840, y la segunda de 1880 hasta 1914. Todos estos cambios trajeron consigo consecuencias tales como:

Demográficas: Traspaso de la población del campo a la ciudad (éxodo rural) — Migraciones internacionales — Crecimiento sostenido de la población — Grandes diferencias entre los pueblos — Independencia económica

Económicas: Producción en serie — Desarrollo del capitalismo — Aparición de las grandes empresas (Sistema fabril) — Intercambios desiguales

Sociales: Nace el proletariado — Nace la Cuestión social

Ambientales: Deterioro del ambiente y degradación del paisaje — Explotación irracional de la tierra.

A mediados del siglo XIX, en Inglaterra se realizaron una serie de transformaciones que hoy conocemos como Revolución industrial dentro de las cuales las más relevantes fueron:

La aplicación de la ciencia y tecnología permitió el invento de máquinas que mejoraban los procesos productivos.

La despersonalización de las relaciones de trabajo: se pasa desde el taller familiar a la fábrica.

El uso de nuevas fuentes energéticas, como el carbón y el vapor.

La revolución en el transporte: ferrocarriles y barco de vapor.

El surgimiento del proletariado urbano.
La industrialización que se originó en Inglaterra y luego se extendió por toda Europa no sólo tuvo un gran impacto económico, sino que además generó enormes transformaciones sociales.

Proletariado urbano. Como consecuencia de la revolución agrícola y demográfica, se produjo un éxodo masivo de campesinos hacia las ciudades; el antiguo agricultor se convirtió en obrero industrial. La ciudad industrial aumentó su población como consecuencia del crecimiento natural de sus habitantes y por el arribo de este nuevo contingente humano. La carencia de habitaciones fue el primer problema que sufrió esta población marginada socialmente; debía vivir en espacios reducidos sin comodidades mínimas y carentes de higiene. A ello se sumaban jornadas de trabajo, que llegaban a más de catorce horas diarias, en las que participaban hombres, mujeres y niños con salarios miserables, y carentes de protección legal frente a la arbitrariedad de los dueños de las fábricas o centros de producción. Este conjunto de males que afectaba al proletariado urbano se llamó la Cuestión social, haciendo alusión a las insuficiencias materiales y espirituales que les afectaban.

Burguesía industrial. Como contraste al proletariado industrial, se fortaleció el poder económico y social de los grandes empresarios, afianzando de este modo el sistema económico capitalista, caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción y la regulación de los precios por el mercado, de acuerdo con la oferta y la demanda.

En este escenario, la burguesía desplaza definitivamente a la aristocracia terrateniente y su situación de privilegio social se basó fundamentalmente en la fortuna y no en el origen o la sangre. Avalados por una doctrina que defendía la libertad económica,los empresarios obtenían grandes riquezas, no sólo vendiendo y compitiendo, sino que además pagando bajos salarios por la fuerza de trabajo aportada por los obreros.

Las propuestas para solucionar el problema social. Frente a la situación de pobreza y precariedad de los obreros, surgieron críticas y fórmulas para tratar de darles solución; por ejemplo, lossocialistas utópicos, que aspiraban a crear una sociedad ideal, justa y libre de todo tipo de problemas sociales (para algunos, el comunismo). Otra propuesta fue el socialismo científico de Karl Marx, que proponía la revolución proletaria y la abolición de la propiedad privada (marxismo); también la Iglesia católica, a través del Papa León XIII, dio a conocer la Encíclica Rerum Novarum (1891), primera Encíclica social de la historia, la cual condenaba los abusos y exigía a los estados la obligación de proteger a lo más débiles. A continuación, un fragmento de dicha encíclica:

« (…) Si el obrero presta a otros sus fuerzas a su industria, las presta con el fin de alcanzar lo necesario para vivir y sustentarse y por todo esto con el trabajo que de su parte pone, adquiere el derecho verdadero y perfecto, no solo para exigir un salario, sino para hacer de este el uso que quisiere (…) »

Estos elementos fueron decisivos para el surgimiento de los movimientos reivindicativos de los derechos de los trabajadores. Durante el siglo XX en medio de los procesos de democratización, el movimiento obrero lograba que se reconocieran los derechos de los trabajadores y su integración a la participación social. Otros ejemplos de tendencias que buscaron soluciones fueron losnacionalismos, así como también los fascismos en los cuales se consideraban a los obreros y trabajadores como una parte fundamental en el desarrollo productivo de la nación, por lo que debían ser protegidos por el Estado.

 Gran Bretaña como centro Industrial

La Primera Revolución Industrial comenzó en Gran Bretaña. Las causas de que fuese el país pionero en la industrialización fueron tener una nueva mentalidad liberal económica en la cual se difundió el liberalismo económico y permitió desarrollar un mercado más amplio. Otro factor fue poseer numerosos yacimientos de hierro, usado para construir la maquinaria y las herramientas y la red de ferrocarriles y contar con abundantes cuencas carboníferas que producían carbón mineral, alimento para la maquinaria.

A mediados del Siglo XIX empezaron a cobrar importancia países como Alemania y Estados Unidos, centros industriales de la Segunda Revolución Industrial y otros próximos a Gran Bretaña:Francia, Bélgica y Rusia.

 Principios fundamentales de la industria

Uno de los principios fundamentales de la industria moderna es que nunca considera a los procesos de producción como definitivos o acabados. Su base técnico-científica es revolucionaria, generando así, el problema de la obsolescencia tecnológica en períodos cada vez más breves. Desde esta perspectiva puede afirmarse que todas las formas de producción anteriores a la industria moderna (artesanía y manufactura) fueron esencialmente conservadoras, al trasmitirse los conocimientos de generación en generación sin apenas cambios. Sin embargo, esta característica de obsolescencia e innovación no se circunscribe a la ciencia y la tecnología, sino debe ampliarse a toda la estructura económica de las sociedades modernas. En este contexto la innovación es, por definición, negación, destrucción, cambio, la transformación es la esencia permanente de la modernidad. Principios fundamentales de la industria moderna es que nunca considera a los procesos de producción como definitivos o acabados. – El desarrollo de nuevas tecnologías, como ciencias aplicadas, en un receptivo clima social, es el momento y el sitio para una revolución industrial de innovaciones en cadena, como un proceso acumulativo de tecnología, que crea bienes y servicios, mejorando el nivel y la calidad de vida. Son básicos un capitalismo incipiente, un sistema educativo y espíritu emprendedor. La no adecuación o correspondencia entre unos y otros crea desequilibrios o injusticias. Parece ser que este desequilibrio en los procesos de industrialización, siempre socialmente muy inestables, es en la práctica inevitable, pero mensurable para poder construir modelos mejorados.

Revoluciones burguesas: Independencia de las Trece Colonias y Revolución Francesa.

 Revoluciones burguesas

Las revoluciones burguesas son un concepto historiográfico originado por la escuela del materialismo histórico o marxismo que se utiliza para manifestar que el componente social dominante en un movimiento revolucionario corresponde a la burguesía.

Aunque pueden remontarse al mismo nacimiento de la clase burguesa en las ciudades europeas medievales, el concepto suele restringirse a losciclos revolucionarios que se sucedieron desde finales del siglo XVIII y que en su definición política se conocen como Revolución Liberal. Su principal ejemplo fue la Revolución francesa (1789), seguido en distintos momentos por los demás países europeos (revolución de 1820, revolución de 1830,revolución de 1848) o americanos (Independencia de la América Hispana, pues la Independencia de Estados Unidos es anterior, de 1776) hasta laPrimera Guerra Mundial (1914-1918), que acaba definitivamente con los últimos recuerdos del Antiguo Régimen; notablemente en Rusia con laRevolución de febrero de 1917, que sólo precede en pocos meses a la Revolución de Octubre, que se clasifica ya como revolución socialista yproletaria.

Según esa concepción materialista de la historia (muy matizada desde mediados del siglo XX incluso por la propia historiografía materialista), los intereses de la burguesía se manifestaron en la superestructura político-ideológica por las ideas de la Ilustración, que hablaban de libertad y derechosen oposición al absolutismo y la sociedad estamental; y de libre mercado frente a las restricciones del modo de producción feudal. La ideologíaburguesa no se restringe a esa clase, sino que se extiende por el cuerpo social, tanto en el conjunto de la población dominada (mucho más numerosa por incluir a todos los no privilegiados), así como a elementos individuales de los estamentos privilegiados (nobleza y clero), e incluso en algunos casos al aparato mismo del poder de la monarquía absoluta, que se veía a sí misma como despotismo ilustrado.

Símbolo de la alternativa social y política, la Toma de la Bastilla (con mayor repercusión que la anterior Declaración de Independencia de los Estados Unidos) había demostrado la posibilidad de una emancipación vista con temor por toda la aristocracia europea, al tiempo que con esperanza por los partidarios de los cambios revolucionarios que iban a acabar con los obstáculos que impedían a la burguesía el libre desarrollo de la fuerza productiva de su capital, le negaban el ascenso social y le imposibilitaban el ejercicio del poder político.

Tras el prolongado proceso histórico de la revolución burguesa, esta clase reemplazó como clase dominante a los señores feudales, fusionándose de hecho en una nueva élite social, de la que formarán parte tanto la alta nobleza como la alta burguesía. Las revoluciones burguesas incluyeron y se simultanearon con el proceso de industrialización y la transformación de la sociedad preindustrial en sociedad industrial, un cambio verdaderamente revolucionario que ha merecido el nombre de Revolución industrial. Ambas revoluciones, política y económica, son inseparables de larevolución social que es el proceso de dominación burguesa.

 

INDEPENDENCIA DE LAS TRECE COLONIAS INGLESAS EN AMÉRICA DEL NORTE

 

Las ideas de la Ilustración tuvieron su primer triunfo político en las trece colonias británicas de Norteamérica, donde se produjo una revolución en favor de la independencia y de un orden basado en la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la separación de poderes y el respeto a los derechos del hombre.

 

La Guerra de los Siete años

Hacia 1750, el pensamiento ilustrado incorporaba nuevas ideas y se enriquecía con propuestas de otros campos del conocimiento. Así, los planteamientos filosóficos de la Ilustración pasaron a formar parte de una doctrina más amplia y compleja conocida como Liberalismo: democracia, libertad económica y respeto a los derechos humanos, así se podría resumir el pensamiento liberal de mediados del siglo XVIII.

 

Fue precisamente esa tendencia política y económica que respondía a los anhelos y necesidades de la burguesía, la responsable de las grandes revoluciones del siglo XVIII: la Independencia de las Trece Colonias, la Revolución Francesa y las luchas de independencia en Hispanoamérica.

 

La colonización inglesa en América del Norte comenzó en 1620 con el desembarco del Mayflower, en lo que actualmente es el estado de Massachusetts. Cuatro rasgos fundamentales diferenciaban estas colonias de las que los españoles establecieron en América un siglo antes:

 

Fueron fundadas por comerciantes y perseguidos religiosos, y no por militares o aventureros.

No se sujetaban a las leyes de la metrópoli y tenían gobiernos prácticamente autónomos.

Su desarrollo económico no se basaba en la extracción de metales preciosos, sino en la actividad agrícola.

No se dio el mestizaje, sino el exterminio sistemático de la población local.

 

La inmigración inglesa estaba compuesta por burgueses protestantes, puritanos en su mayoría. Muchos de ellos pensaban que la mejor forma de honrar a Dios era trabajar y enriquecerse, y así lo hicieron.

De modo que, pese a los retos que tuvieron que enfrentar, a mediados del siglo XVIII eran ya trece las colonias británicas en la costa este de lo que hoy es EUA.

 

Estas colonias fueron de tres tipos, fundamentalmente:

Las del Norte, habitadas por puritanos que poseían pequeñas cantidades de tierra y se dedicaban a su cultivo (Nueva Hapmshire, Massachusetts, Connecticut, Rhode Island, Nueva York, Nueva Jersey, Delaware y Pensilvania).

Las del Centro, en las que vivían holandeses y otros europeos que se dedicaban a la agricultura y, sobre todo, al comercio de productos como el aceite de ballena o las pieles (Maryland, Virginia, Carolina del Norte).

Las del Sur, dedicadas al cultivo de tabaco, arroz y algodón, y en cuyas plantaciones se empleaban cientos de esclavos africanos (Carolina del Sur y Georgia).

Las Trece Colonias Inglesas en América

 

En el siglo XVIII, la población de las colonias inglesas en América del Norte incrementó notablemente, y con ello también aumentaron la producción y el comercio en aquellos territorios.

Frente a esta situación, y para mantener el control sobre las posesiones coloniales, el Parlamento inglés impuso nuevas leyes de comercio y navegación que obligaban a las colonias a transportar todos sus productos en barcos ingleses (mercantilismo).

 

Asimismo y como otras medidas para frenar el crecimiento económico colonial, el Parlamento prohibió que en las colonias se abrieran nuevas fábricas, limitó la utilización del hierro, prohibió la construcción de altos hornos, así como la colonización de nuevos territorios. Todas estas disposiciones generaron mucha tensión entre la metrópoli y sus colonias.

 

Por si fuera poco, Inglaterra envió un ejército permanente que debía ser costeado por los colonos, pero se negó a reconocer una representación de éstos en el Parlamento.

Esto generó un enorme malestar entre la burguesía de las colonias, que se acrecentó gracias a la Guerra de los Siete años (1756-1763) y a la política centralizadora de la monarquía británica.

 

Durante esa guerra, que tuvo su origen en la lucha entre Francia e Inglaterra por el control comercial de las colonias del Norte de América, la participación de los colonos ingleses fue fundamental para que gran Bretaña resultara vencedora.

Así, en 1763, se firmó el Tratado de París, que daba a los ingleses el control de la mayor parte de los territorios franceses con excepción de Nueva Orleáns.

 

Las cosas se complicaron aún más cuando el rey Jorge III estableció nuevos impuestos sobre el azúcar, el vino, el lino y los timbres; pero sobre todo cuando el monarca estableció el impuesto sobre el té.

 

Aquellas cargas fiscales eran iguales, tanto para los habitantes de la metrópoli como para los de las colonias, la diferencia era que los primeros tenían derecho a participar en las decisiones del gobierno mientras que los segundos no tenían injerencia política alguna.

Muchos colonos se manifestaron en contra de los nuevos impuestos; en respuesta Jorge III decidió eliminar todos excepto el del té.

 

Como protesta, los habitantes de Boston organizaron el Motín del Té o el Boston Tea Party, en el que los colonos tiraron todo el cargamento de té británico al mar.

El gobierno de Jorge III cerró el puerto de Boston y exigió el pago de la mercancía. En 1774 las Trece Colonias organizaron el Primer Congreso Continental de Derechos.

 

Los colonos que compartían muchos de los postulados del liberalismo económico y político se negaban a que un gobierno que ellos no habían elegido, y en el que no tenían representación alguna, decidiera sobre su economía. Estos hechos hicieron que, en 1774, representantes de las Trece Colonias se reunieran para discutir su relación con la metrópoli.

 

En un principio, los colonos prometieron respetar al rey en caso de guerra, pero establecieron que no se someterían al Parlamento.

Dos años después, en el Congreso Continental de 1776, las colonias declararon su independencia de la Corona Británica. Tomás Jefferson fue el encargado de redactar el Acta de Independencia (o Carta de los Derechos de Virginia), documento inspirado en los principios liberales de la Ilustración.

Como era de esperar, esa declaración fue el detonante de la Guerra de Independencia entre Inglaterra y sus colonias americanas.

 

Durante los siete años que duró el enfrentamiento, los ingleses no lograron imponerse a los colonos. Esto se debía, en gran medida, a la lejanía geográfica del conflicto y a su elevado costo económico.

Pero también, a que los colonos contaron con la ayuda de Francia y España, que eran rivales de Inglaterra. Gracias a ese apoyo, los rebeldes obtuvieron la victoria en 1783. La Paz de Versalles, firmada ese año, significó el reconocimiento británico de la pérdida de sus territorios americanos.

 

En el esquema que aparece a continuación, la estructura del nuevo país se basaba en las ideas de la Ilustración:

Todo Estado ha de fijar, por escrito, en una Constitución las normas que regirán al gobierno (constitucionalismo)

Todo Estado debe proclamar, por escrito, en una declaración de derechos cuáles son los derechos políticos de los ciudadanos

Todos los ciudadanos del nuevo país han de ser iguales ante la ley (aunque los esclavos no eran considerados ciudadanos y, por tanto, no estaban amparados por la Constitución)

 

La Constitución de los Estados Unidos de América, firmada en 1783, significó el nacimiento del primer Estado democrático del mundo moderno y sirvió de ejemplo para la redacción de la mayoría de las constituciones democráticas actuales.

FORMA RESUMEN EN DE

 

Las causas de la revolución fueron:

La difusión de las ideas de la Ilustración entre los miembros de una burguesía acomodada y culta que estaba tomando conciencia de su madurez política.

La política autoritaria seguida por el rey Jorge III (1760-1820) y sus ministros. Los gastos ocasionados por la guerra de los Siete Años obligaron al gobierno británico a aumentar los impuestos en las colonias norteamericanas.

 

La guerra de la Independencia

La independencia estuvo precedida de una serie de protestas:

La negativa a pagar los impuestos establecidos mediante la Revenue Act de 1764 y la Stamp Act de 1765.

Las violentas protestas que estallaron en Boston contra las Townshend Acts de 1767, que gravaron con nuevos impuestos la importación de artículos por parte de las colonias.

El motín del té de Boston (1773), en protesta contra los impuestos que continuaban grabando el té. El gobierno envió tropas y los colonos comenzaron a organizar un ejército para resistir.

 

En 1775 estalló la guerra de la Independencia . Los sublevados contaron con la valía de tres grandes figuras: Benjamin Franklin (1706-1790), Thomas Jefferson (1743-1826), ideólogos del movimiento, y George Washington (1732-1799), brillante militar y organizador.

En 1776 se proclamó la Declaración de la Independencia , redactada por Jefferson, que representó la primera formulación legal de los Derechos del Hombre .

 

En 1777 los colonos obtuvieron la importante victoria de Saratoga , tras la cual Francia y España les concedieron su apoyo frente a Inglaterra.

En 1781 las tropas británicas fueron derrotadas definitivamente en Yorktown .

En 1783 la paz de Versalles puso fin al conflicto. Inglaterra reconoció la independencia de las trece colonias y devolvió diversos territorios a Francia y a España.

 

La Constitución

Las dificultades económicas que sucedieron a la guerra y la lucha contra los indios obligó a las trece colonias a unirse políticamente. La Constitución de Estados Unidos de América se promulgó en 1787, en la Convención de Filadelfia , y entró en vigor en 1789.

Inspirada por el ideario liberal, la Constitución establecía que el nuevo país sería una república federal integrada por trece estados. Se consagró el principio de división de poderes formulado por Montesquieu :

El poder ejecutivo reside en el presidente , elegido cada cuatro años.

El poder legislativo reside en el Congreso , formado por dos cámaras:

El Senado , integrado por los representantes de cada estado.

La Cámara de Representantes , elegidos en cada estado en función de su población.

El poder judicial se encarna en el Tribunal Supremo , responsable además, de arbitrar en los conflictos entre el ejecutivo y el legislativo.

El primer presidente de la nueva nación fue Washington (1789-1797) quien, con su programa de desarrollo industrial, comercial y financiero, puso las bases de la expansión económica estadounidense a lo largo del siglo XIX.

 

Fechas clave

1763 Los colonos norteamericanos se quejan de las limitaciones británicas a su comercio.

1764 La Revenue Act introduce nuevos impuestos y los colonos vuelven a protestar.

1765 El Congreso de Nueva York se opone a la Stamp Act, que introduce un impuesto sobre documentos jurídicos, periódicos y libros.

1767 Las Townsend Acts introducen impuestos para las importaciones americanas.

1773 Motín del té en Boston.

1775 Comienza la guerra de la Independencia entre las tropas reales y el ejército rebelde dirigido por George Washington.

1776 El 4 de julio, declaración de la independencia de los trece estados.

1777 Victoria americana en Saratoga.

1778 Francia y España intervienen en favor de los rebeldes.

1781 Rendición de los británicos en Yorktown.

1783 Fin de la guerra con la paz de Versalles.

1787 Promulgación de la Constitución de Estados Unidos.

1789 George Washington, primer presidente de la nación.

 

La revolución Francesa

La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.

Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía constitucional durante 71 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo.

 

 

Antecedentes

Los escritores del siglo XVIII, filósofos, politólogos, científicos y economistas, denominados philosophes, y desde 1751 enciclopedistas, contribuyeron a minar las bases del Derecho Divino de los reyes. Pero ya en el racionalismo de René Descartes podría quizá encontrarse el fundamento filosófico de la Revolución. De este modo, la sola proposición «Pienso, luego existo» llevaría implícito el proceso contra Luis XVI.

La corriente de pensamiento vigente en Francia era la Ilustración, cuyos principios se basaban en la razón, la igualdad y la libertad. La Ilustración había servido de impulso a las Trece Coloniasnorteamericanas para la independencia de su metrópolis europea. Tanto la influencia de la Ilustración como el ejemplo de los Estados Unidos sirvieron de «trampolín» ideológico para el inicio de la revolución en Francia.

 

Causas

En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución: un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que nació siglos atrás y que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora empezaba a propugnar el político; el descontento de las clases populares; la expansión de las nuevas ideas liberales; la crisis económica que imperó en Francia tras las malas cosechas agrícolas y los graves problemas hacendísticos causados por el apoyo militar a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Esta intervención militar se convertiría en arma de doble filo, pues, pese a ganar Francia la guerra contra Gran Bretaña y resarcirse así de la anterior derrota en la Guerra de los Siete Años, la hacienda quedó en bancarrota y con una importante deuda externa. Los problemas fiscales de la monarquía, junto al ejemplo de democracia del nuevo Estado emancipado precipitaron los acontecimientos.

Desde el punto de vista político, fueron fundamentales ideas tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu (como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y deigualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado). Todo ello fue rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen, ayudando a su desplome.

Desde el punto de vista económico, la inmanejable deuda del Estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados, nobleza yclero no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del Estado simultáneo a un descenso de la producción agraria de terratenientes y campesinos, lo que produjo una grave escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución. Las tensiones, tanto sociales como políticas, mucho tiempo contenidas, se desataron en una gran crisis económica a consecuencia de los dos hechos puntuales señalados: la colaboración interesada de Francia con la causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco déficit fiscal) y el aumento de los precios agrícolas.

El conjunto de la población mostraba un resentimiento generalizado dirigido hacia los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional y comerciante. El ejemplo del proceso revolucionario estadounidense abrió los horizontes de cambio político entre otros.

 

REFORMAS BORBÓNICAS

SUS CAUSAS

El fuerte incremento de la población colonial durante el siglo XVII creó nuevas necesidades y problemas que los monarcas Habsburgos no pudieron resolver. La lentitud y la corrupción administrativa caracterizaban la administración colonial. Las potencias rivales, Inglaterra y Portugal, se expandían impunemente e inundaban Sudamérica con mercancías de contrabando. A todo esto hay que añadir el excesivo poder que habían adquirido la aristocracia criolla y el clero, quienes se atrevían a desafiar las disposiciones reales que llegaban al Virreinato del Perú. Los reyes Borbones, principalmente Felipe V y Carlos III, emprendieron la colosal tarea de renovar la vieja estructura colonial que habían dejado los Habsburgos.

Apoyados por ministros y asesores ilustrados, llevaron adelante las reconocidas Reformas Borbónicas, denominando así al conjunto de grandes cambios económicos, políticos y administrativos para la metrópoli y sus colonias, que impulsaron los reyes Borbones de España durante el siglo XVIII. Estas reformas fueron iniciadas por Felipe V (1700-1746), continuadas por Fernando VI (1746-1759) y desarrolladas principalmente por Carlos III (1759-1788). Los objetivos fueron, básicamente, recuperar la hegemonía comercial y militar de España, y explotar y defender mejor los ingentes recursos coloniales. Los Borbones implementaron nuevas unidades administrativas en América: crearon virreinatos, capitanías (como Venezuela y Chile) y comandancias. En 1784 se suprimieron los corregimientos y se implantó el sistema de intendencias, buscando mayor eficiencia en los gobiernos locales. De esta manera se consiguió mejorar la explotación de las riquezas coloniales y la recaudación tributaria. Los Borbones hicieron grandes esfuerzos por contrarrestar la hegemonía comercial y marítima de potencias rivales como Inglaterra y Holanda, prósperos países impulsados por la Primera Revolución Industrial. El proyecto Borbón contempló la renovación del sistema mercantil para que sus colonias sean proveedoras eficientes de materias primas y consumidoras de las manufacturas españolas.

La Corona apoyó a la burguesía peninsular favoreciendo la industria y protegiendo sus mercados. En este contexto se fue liberalizando el comercio entre los puertos españoles y americanos, lo que se consagró cuando Carlos III dio el decreto de Libre Comercio en 1778. Esta política debía complementarse combatiendo el contrabando y mejorando la recaudación fiscal a favor de la metrópoli española. Esto provocó fuertes tensiones y guerras principalmente contra los poderosos ingleses y lusitanos.

Los conflictos contra los contrabandistas y corsarios británicos, holandeses y portugueses hizo necesario un mayor presupuesto para la armada, el ejército y las milicias. También se construyeron poderosas fortalezas y murallas para defender los principales puertos y ciudades de las colonias. El más importante ejemplo fue la construcción de los castillos del “Real Felipe”, en el Callao. El reformismo borbónico privilegió a los españoles europeos, “los chapetones”, en el acceso a los principales puestos de confianza en el aparato burocrático. Esto fue un duro golpe para la aristocracia criolla, pero el despotismo de los Borbones reprimió duramente todo intento de resistencia. Una de las instituciones afectadas por este despotismo ilustrado español fue la Iglesia Católica: la Corona pretendió afirmar el poder secular sobre el religioso, esto incluía la restricción de los privilegios y exoneraciones fiscales que gozaban las Órdenes Católicas. Fueron los Jesuitas los que más se opusieron al proyecto centralizador de los Borbones, es por ello que fueron expulsados de España y sus colonias en 1767.

FELIPE V (1700-1746)

SU REINADO

Durante los siglos XVI y XVII gobernaron España los monarcas de la Casa de Habsburgo (“los Austrias”), el último de estos fue Carlos II “el Hechizado“, quien murió sin dejar descendencia; antes de ello cedió los derechos al trono a Felipe V, el Duque de Anjou (Borbón menor), un sobrino nieto del Rey Luis XIV de Borbón (Borbón mayor), el poderoso Rey Sol de Francia. Esto motiva el comienzo de la Guerra de Sucesión en Europa y que finalizó con la Paz de Utrecht en 1713: el reinado de un Borbón en España rompía el equilibrio geopolítico en Europa. Potencias como Inglaterra, Portugal y Austria no se resignaban a que Francia tuviera tanta influencia sobre España y alentaron al Archiduque Carlos de Habsburgo para tomar el poder. La guerra estalló en 1702 y tuvo varios frentes, Francia utilizó todos sus recursos para sostener a Felipe V en el trono español. Después de una década de guerra, la Corona Británica se mostró dispuesta a terminar el enfrentamiento que la agotaba económicamente y que causaba gran descontento en su población por la elevación de impuestos que sufría, por ello firmó en 1711 con Francia los preliminares de Paz, en los que reconocía a Felipe V como Rey de España. El agotamiento de los bandos en conflicto aceleró la firma de la paz definitiva en el Tratado de Utrecht de 1713. Sus principales acuerdos fueron:

Inglaterra conserva Menorca y Gibraltar, ocupadas durante la guerra (cedidas por España), Nueva Escocia, la bahía de Hudson y Terranova (cedidas por Francia), la isla de Saint Kitts en el Caribe, el derecho de Asiento de Negros (un monopolio de treinta años sobre el tráfico de esclavos negros con la América española) y el Navío de Permiso (la posibilidad de ingresar un barco anualmente con 500 ts. de mercancías para comercializar con las colonias, concedidos por España).

Portugal obtiene la devolución de la Colonia del Sacramento (Uruguay), ocupada por España durante la guerra.

Austria obtiene los Países Bajos españoles, Milán, Nápoles y la Isla de Cerdeña (cedidos por España). El Archiduque Carlos de Austria, ahora emperador, renuncia a cualquier reclamación del trono español.

Felipe V obtiene el reconocimiento como rey de España por parte de todos los países firmantes en tanto que renuncia a cualquier derecho al trono francés; en realidad lo que se estipulaba era que no debían NUNCA estar las dos coronas en una. España conserva sus posesiones americanas y asiáticas.

La potencia más beneficiada con este Tratado fue Inglaterra que además de sus ganancias territoriales, obtuvo grandes ventajas económicas que le permitieron romper el monopolio comercial de España con sus colonias y pudo contener las ambiciones territoriales y dinásticas de los Borbones franceses.

La nueva dinastía borbónica decidió aplicar una serie de medidas para revertir la decadencia del imperio español para lo que era necesario algunas reformas políticas, militares y eclesiásticas. La principal preocupación del grupo de ministros encargados de la recuperación fue el progreso económico de las colonias y el país.

Se promovió y protegió la industria manufacturera dentro de España.

Se desarrolló la marina de guerra, con nuevos barcos y armas.

Se aprovisionó y reorganizó el ejército.

Se fomentó la agricultura.

Se incentivó la actividad ganadera.

Se crearon nuevos monopolios, como el del tabaco (se fijaba una zona de plantación de tabaco, y se obligaba a los cultivadores a venderlo solamente a España).

Se aumentó la presión sobre los tributos exigidos a los indígenas.

Se aumentó la explotación y exportación de productos coloniales, tales como el azúcar de Cuba, el cacao de Venezuela, la plata extraída del Potosí y el cuero del Río de la Plata.

Se separaron dos territorios dentro del virreinato del Perú: el Virreinato del Río de la Plata (con 8 intendencias internas y capital en Buenos Aires) y el Virreinato de Nueva Granada. La intención de esta medida era la de asegurar un mejor dominio y defensa de esta zona austral contra las potencias extranjeras como Inglaterra y Portugal, que amenazaban con el contrabando de diversas mercancías.

Se creó el primer Consulado para el fomento del comercio colonial. El primer cónsul fue el abogado Manuel Belgrano.

Se ampliaron a 24 la cantidad de puertos abiertos al comercio que hasta ese entonces eras sólo dos. La intención era conseguir una relación comercial más fluida con las colonias, de tal manera que el comercio ilegal disminuyera.

PRINCIPALES REFORMAS

Este reinado se puede dividir en dos etapas:

La primera (de 1700 a 1724) de fuerte influencia francesa e italiana; y la segunda (de 1724 a 1742) de gran protagonismo de estadistas y ministros españoles. En el primer período se vivieron los difíciles años de la Guerra de Sucesión Española. Aún así y gracias al gran apoyo de su esposa y regente María Luisa de Saboya, se inició la renovación cultural en España; se fundó la Librería Real (después Biblioteca Nacional), la Academia de la Lengua y, más tarde, las de Medicina e Historia.

Tras la muerte de su primera esposa, María Luisa de Saboya; adquirió protagonismo el Cardenal Julio Alberoni, quien impulsó la reorganización del Estado con el objetivo de fortalecer el absolutismo real, otorgándose mayor poder al Rey: se abolieron viejos privilegios feudales y se centralizó la administración.

En el aspecto económico, se restauró la Hacienda y se protegió a la burguesía buscando el crecimiento de industria nacional. En este sentido se implementó una política económica fuertemente proteccionista. El impulsó a la producción nacional se reflejó en la creación de una Real Fábrica en Guadalajara para fabricar tejidos de lujo que llegó a contar con varios centenares de telares y unos miles de trabajadores. Se estimuló el comercio interior, suprimiendo las aduanas internas, y se impulsó al comercio exterior trasladándose en 1717 la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz, cuyo puerto ofrecía mejores posibilidades al calado de los buques.

En el aspecto militar, reorganizó la milicia dotándola de disciplina, buscando la profesionalización de sus miembros, estableciendo una sólida jerarquía en los cuadros y un método de reclutamiento obligatorio entre la población nacional. La Armada se fortaleció con la construcción de una base naval en Ferrol, mejorando la infraestructura portuaria de importantes ciudades, construyendo numerosos barcos y activando las industrias auxiliares de la navegación.

En enero de 1724, Felipe V abdicó a favor de su hijo Luis I, sin embargo, la prematura muerte de éste, en agosto del mismo año (víctima de la viruela), le obligó a ocupar el trono nuevamente.

En esta parte de su reinado destaca el papel desempeñado por los ministros españoles. Entre ellos, los ilustrados: José Patiño, político, diplomático y economista; José del Campillo, hacendista; y, luego, el marqués de la Ensenada, gran político y magnífico planificador de la economía. Con estos eficientes colaboradores se acentuó este proceso de reconstrucción nacional: se expandió la flota, mercante y de guerra; se reactivó el comercio, nacional y colonial, y se siguió protegiendo la industria nacional. Para el suministro de materias primas se crearon varias compañías comerciales con América y se persiguió severamente el contrabando.

EL VIRREINATO DEL PERÚ EN EL REINADO DE FELIPE V

El ascenso de Felipe V a la corona española trajo consigo, en primer término, un fuerte intercambio comercial con Francia.

En 1701, el Rey autorizó la apertura de los puertos hispanos a los navíos franceses.

En 1724 tomó el poder José de Armendáriz, marqués de Castelfuerte. Este Virrey era un experimentado militar y su nombramiento obedece precisamente a los planes de defensa y paz colonial que impulsaron los Borbones en el siglo XVIII. La carrera militar se convirtió en un requisito para el nombramiento de los virreyes, principalmente desde 1745. El marqués de Castelfuerte fortificó todos los puertos del virreinato, incrementó las tropas. Asimismo, pudo derrotar diversas rebeliones como la de los indios de Cochabamba y la del criollo José de Antequera en el Paraguay.

En 1735 la corona española creó el sistema de Navíos de Registro, autorizando que españoles e ingleses comercien con los puertos españoles de América por iniciativa propia. El único requisito era pagar los derechos aduaneros (almojarifazgo) en el puerto de Cádiz. En la práctica se suprimía el sistema de flotas y galeones.

En 1739 estalló una guerra con los ingleses en el Mar Caribe. Ante la grave situación el Rey Felipe V decidió restablecer inmediatamente elVirreinato de Nueva Granada. Aparte de Bogotá, Quito, Panamá y Venezuela, se anexaron al nuevo virreinato los territorios peruanos de Maynas, Jaen, Tumbes y Guayaquil.

El siglo XVIII también se caracteriza por el impulso a las expediciones científicas auspiciadas por los reyes borbónicos. Cosmógrafos, naturalistas y etnólogos integraron el equipo que llegó al Perú en 1737, entre quienes se encontraban dos ilustrados españoles: Jorge Juan y Antonio Ulloa. Ellos tenían la misión de elaborar un informe con los pormenores de la desorganización colonial, corrupción de los funcionarios y comercio ilegal que caracterizaban al Virreinato. El informe fue publicado más tarde con el título de “Noticias Secretas de América”

En 1746 murió el Rey Felipe V.

Resultados y Consecuencias de la Reforma:

Descontento de una gran parte de la población como los criollos y mestizos debido a la gran presión tributaria.

Conflictos internos en las colonias porque los criollos seguían sin poder acceder a cargos administrativos y de gobierno.

Las colonias seguían desabastecidas porque las potencias extranjeras dominaban los mares y asaltaban los barcos españoles. España consciente de la imposibilidad de abastecer las colonias permite el ingreso de mercadería desde otra procedencia distinta de la metrópolis. Esto mostraba cierto grado de debilidad de la potencia española sobre sus colonias.

Aumento importante de los ingresos fiscales para la colonia.

Mejoramiento del ejército español.

Se recuperó la Colonia de Sacramento en manos de los portugueses (otro centro de contrabando comercial)

Había evidencias del debilitamiento en el control metrópolis- colonias, por lo tanto las potencias veían una buena oportunidad para ampliar su comercio ultramarino. Para contrarrestar estos conflictos España trata de dominar la situación por medio de la fuerza a través de sus ejércitos, con la intención de someter a todas las instituciones que ofrecen resistencia a la reforma imperial, y una de ellas fue la Iglesia. Como muestra de esta medida, se tiene la expulsión de las misiones jesuíticas de toda la América española en 1767.

Contexto Internacional:

Desde la instalación de los Borbones en el trono español, España estuvo aliada a Francia por lazos familiares. Ambos países se unieron para competir con Inglaterra. Napoleón inicia una lucha territorial en todo Europa tratando de conseguir el control comercial del continente y de sus colonias.

Inglaterra también tenía las mismas intenciones monopólicas. Ambas potencias se encuentran en 1805 en la batalla de Trafalgar, donde los ingleses logran una importante victoria frente a los españoles, quedando dueños únicos de los mares. Inglaterra bloquea todos los puertos de Europa que quieran comerciar con Francia. Napoleón responde con un bloqueo a la isla anglosajona, quedando ésta aislada. Portugal, antigua aliada de Inglaterra trata de auxiliar a los ingleses. Napoleón pide a la corona de España para pasar por su país y poder atacar a los portugueses. En 1808, estando las fuerzas de Francia dentro de España, estas se vuelven contra la corona española y toma cautivo al rey Carlos IV. Aquí comienza la crisis colonial y el movimiento de independencia de los territorios del Río de la Plata.

Otros Movimientos Importantes Simultáneos:

Existieron varios conflictos dentro y fuera de Europa que crearon una visión mas clara de las formas tradicionales de gobierno, poniendo en duda la legitimidad de las monarquías.

1776 Las colonias de América del Norte se emancipan de Inglaterra, mostrándole a otras colonias que la gran potencia inglesa también tenía fisuras y debilidades para controlar y someter sus otros asentamientos; es decir, Inglaterra quedaba sin colonias en América.

1780 En Perú los indígenas y mestizos se sublevan contra la Corona, comandados por Tupac Amaruc. Reclamaron contra la total explotación en los régimen de mita y encomienda. Este conflicto ganó total adhesión de miles de indígenas de no soportaban el sistema. La rebelión fue sofocada y el cuerpo de Tupac Amaruc fue descuartizado y sus partes diseminadas por varias plazas de la región.

1789 Estalla en Francia la Revolución Francesa, el gran triunfo de la burguesía sobre un sistema opresor y totalitario como era la monarquía de Luis XVI. Se difunden nuevas ideas sobre la libertad, igualdad y fraternidad de los pueblos, cuyos promotores habían sido los hombres de la ilustración francesa.

1791 Se sublevan los esclavos negros de la colonia francesa de Santo Domingo. Luego de años de lucha en 1804 se independizan formando el estado de Haitíel primer país negro en América.

1808 La monarquía de Carlos IV de España permite el paso de los ejércitos de Napoleón por su territorio para atacar a Portugal. Esta actitud hace que el pueblo español se rebele contra la Corona y obligue a abdicar al rey colocando a su hijo Fernando VII en el trono de España.

1809 En Chuquisaca estalló un movimiento revolucionario, que más tarde se extendió hasta La Paz, y adquirió matices netamente antipenínsulares, antimonárquicos e independentistas. Esta oposición fue revertida por la acción en conjunto de Cisneros y el virrey del Perú.

Invasiones Inglesas al Río De La Plata:

1806 Primera Invasión Inglesa: La Reconquista

Sobremonte es virrey. El gobernador de Montevideo avisa del peligro inminente, pero el virrey convencido de que los buques de gran calado no podrían llegar a Bs.As., se limitó a enviar sólo 300 milicianos a Montevideo, sin proteger adecuadamente la ciudad de Bs.As. Santiago de Liniers no pudo defender la ciudad, y Beresford la toma sin grandes esfuerzos. Ante la gravedad de la situación el virrey Sobremonte y otros funcionarios huyen hacia Córdoba. Los ingleses se instalaron en el fuerte local y en casas de vecinos del centro de la ciudad, enarbolando la bandera inglesa. Más tarde Liniers,(un oficial francés al servicio de la corona española) organiza la reconquista, con la ayuda de Martín de Pueyrredón. Luego de vencidos los ingleses, Liniers es proclamado (elegido por el pueblo de Buenos Aires) como nuevo Virrey. Se resuelve privar de todo mando militar y administrativo a Sobremonte..

1807 Segunda Invasión Inglesa: La Defensa

Los ingleses a fines de 1806 recibieron un importante refuerzo y atacaron Montevideo, al mando del general Whitelocke, dominando a los españoles. En junio 1807 entraron a la ciudad, pero el pueblo al mando del alcalde Martín de Alzaga, junto a la milicia (que había sido vencida dos veces pocos días antes), se prepararon para ofrecer una enconada resistencia, porque no estaban dispuestos a ser avasallados. Dos meses después los ingleses debieron abandonar el Río de la Plata. Estos triunfos abrieron el camino a los criollos para comenzar a pensar seriamente en la emancipación de España.

Consecuencias:

Dejó a las claras que las tropas metropolitanas eran incapaces de defender las colonias.

Hubo un resentimiento popular en repudio a la actitud de los funcionarios de gobierno que habían escapado del ataque inglés.

Creció un espíritu guerrero en la gente (criollos) que habían colaborado en la defensa de la ciudad; nacía el ejército argentino.

Se gestaron ideas revolucionarias de crear una Junta de gobierno como las que existían en España, como provincia de Castilla (España) que era la regíón del V. del Río de la Plata, pues el gobierno seguía en manos de los peninsulares, que eran los grandes comerciantes monopolistas y los criollos seguían sin poder acceder a estos cargos.

EL REINADO DE FERNANDO VI (1746-1759)

Este monarca continuó la política de su padre, de reorganización política y administrativa de España. Su principal ministro fue el eficiente marqués de la Ensenada.

Este reinado se caracteriza por su pacifismo. Se mantuvo neutral en medio de diversos conflictos de aquellos años. Tal vez lo más trascendental fue la firma del Tratado de Madrid (1750) con Portugal, por la cual solucionaron provisionalmente conflictos de la región amazónica. Portugal renunció a la colonia de Sacramento (Uruguay) a favor de España, que cedió vastos territorios guaraníes colonizados por los jesuitas.

Otros hechos dignos de mención son: la fundación de la Academia de Bellas Artes y el impulso a la ampliación de los puertos y la construcción de barcos.

Fernando VI falleció el 10 de agosto de 1759 sin dejar descendientes; entonces fue coronado su hermano Carlos III.

EL VIRREINATO DEL PERÚ EN EL REINADO DE FERNANDO VI

Mientras reinaba Fernando VI, en el Perú gobernó el virrey José Antonio Manso de Velasco, conde de Superunda (1745-1761). Éste era un experimentado y enérgico militar que antes de venir a Lima ejerció el cargo de gobernador de Chile durante siete años.

El 28 de octubre de 1746 Lima sufrió un devastador terremoto que ocasionó la muerte de 10000 personas; el Callao fue arrasado sufriendo la muerte de casi todos sus 5000 habitantes; sólo sobrevivieron 200 personas. Arduos fueron los trabajos de reconstrucción. Cientos de palacios, iglesias y casas se habían derrumbado. El matemático Luis Godín, de la Academia de Ciencias de Paris, elaboró los nuevos planos de las nuevas edificaciones de la capital. Para el Callao, Godín diseñó una gran ciudadela militar. Su construcción fue iniciada en 1747 y fue bautizada con el nombre de Fortaleza del Real Felipe.

Durante este prolongado gobierno se continuó la lucha contra los indígenas encabezados por Juan Santos Atahualpa, hasta la misteriosa muerte del Inca en 1756. El Virrey también reprimió enérgicamente a los indígenas y mestizos alzados en Huarochiri, en 1750.

En 1759 murió el rey Fernando VI y es el nuevo monarca, Carlos III.

EL REINADO DE CARLOS III (1759-1788)

Carlos III tenía experiencia de gobierno, pues había sido Rey de Nápoles. Al llegar al trono español se instaló con una corte de ministros y asesores de origen italiano, entre quienes destacaba el marqués de Esquilache. Más tarde se rodeó de eficientes ministros ilustrados españoles como Aranda, Campomanes y Floridablanca.

El nuevo monarca llegó a Madrid dispuesto a iniciar grandes reformas modernizadoras. Su gobierno tuvo el espíritu característico del Despotismo Ilustrado, por lo tanto tuvo que enfrentar la resistencia de la aristocracia y el clero. Su carácter enérgico y el apoyo de la burguesía y los intelectuales ilustrados permitieron llevar adelante el proceso reformista.

Carlos III restringió viejos privilegios feudales, dividió latifundios, repartió tierras comunales, construyó canales de regadío y liberó el comercio y las aduanas. Apoyó la industria privada e impulsó la navegación y el comercio con las colonias americanas. La burguesía fue favorecida, también, con la creación del Banco de San Carlos y la creación de la Orden del Sol.

El proceso reformista afectó los intereses eclesiásticos, ya que el clero poseía grandes latifundios y tenía estrechos vínculos con la vieja aristocracia feudal. Carlos III buscó el nombramiento de nobles y religiosos abiertos a las reformas. En este contexto decretó la expulsión de la Compañía de Jesús. Los religiosos jesuitas y su poderosa clientela, educada en los colegios de la orden, controlaban gran parte del poder administrativo tradicional y eran firmes opositores de las reformas ilustradas.

La investigación científica y la difusión de los nuevos conocimientos recibió gran impulso de este monarca y sus ministros. Esto contribuyó a renovar la mentalidad de los españoles. Viejas costumbres y supersticiones fueron combatidas; España debía modernizarse y esto sólo era posible extendiendo la educación, alentando el desarrollo de la ciencia.

Con respecto a las colonias, Carlos III emprendió una serie de reformas destinadas a racionalizar la administración, liberalizar el comercio, incrementar la recaudación de rentas y mejorar las defensas.

EL VIRREINATO DEL PERÚ EN EL REINADO DE CARLOS III

El rey Carlos III puso especial interés en renovar el sistema administrativo de las colonias. El Virreinato del Perú sufrió importantes cambios que conmocionaron a sus habitantes y provocaron la rebelión de los indígenas, mestizos y criollos afectados. Las reformas de mayor trascendencia fueron:

  la creación del Virreinato del Río de la Plata (1776),

  el decreto (Cédula) de Libre Comercio (1778) y

  las medidas fiscales del visitador Areche (1778-1780).

Además, las reformas carolinas reforzaron la presencia hispana en la alta burocracia estatal. El predominio criollo en la maquinaria estatal llegaba a su fin. La corona los relegó gradualmente en el acceso a las audiencias, gobernaciones, corregimientos y las fuerzas armadas; favoreciendo a los “chapetones” de rango militar.

Quizás debamos considerarla como entre las reformas a que en 1767 ordena la expulsión de los jesuitas del Perú. Fue una Pragmática Sanción decretada por el Rey Carlos III, ésta se cumplió el 9 de setiembre de 1767. Todas las propiedades de los religiosos expulsados pasaron a poder de la Oficina de Temporalidades, institución que remató gran parte de los bienes. Al clausurarse los colegios jesuitas, se fundó el Real Convictorio de San Carlos.

La creación del Virreinato del Río de la Plata afectará notablemente la economía peruana. Todo el rico Alto Perú, incluyendo los corregimientos de Puno, pasaron a poder de Buenos Aires. Además, Lima fue obligada a financiar los gastos de la instalación del nuevo Virreinato.

En 1777 llegó a Lima José Antonio de Areche, Visitador General de la Real Hacienda y Tribunales del Reino, con la expresa misión de aumentar las rentas de la Corona y sanear la administración pública. El Visitador incrementó las alcabalascreó las aduanas terrestres y empadronó a los mestizos para que paguen tributo como los indios. Sus maneras autoritarias y su menosprecio por los funcionarios criollos le valieron serios enfrentamientos con el Virrey Guirior. El Visitador emprendió una campaña de desprestigio contra Guirior ante la Corte, logrando su destitución en 1780.

El incremento de los impuestos y los repartos mercantiles de los corregidores ocasionaron muchas rebeliones en diversas provincias. Las autoridades reprimieron a sangre y fuego todos los movimientos rebeldes donde estaban involucrados indígenas, mestizos y criollos; todos afectados por las reformas fiscales implementadas por Areche y auspiciadas por la Corona.

Uno de los hechos más importantes del rey Carlos III fue la liberalización del comercio colonialEl decreto de Libre Comercio de 1778 legalizó el tráfico mercantil entre trece puertos españoles y 22 puertos americanos. El objetivo era favorecer el crecimiento económico de las regiones descuidadas por las viejas rutas monopólicas y convertirlas en nuevas fuentes de materias primas y mercados para las manufacturas españolas. El comercio entre la metrópoli y las colonias se quintuplicó en una década. En América los más favorecidos fueron los mercaderes afincados en Buenos Aires y Valparaiso. Aunque el libre comercio fue resistido por los comerciantes limeños, no significó la destrucción de la importancia comercial del Callao o de Lima. A pesar del gran crecimiento mercantil de otros puertos sudamericanos, el Perú controló casi el 15% de las exportaciones a España, superando al Río de la Plata que tenía el 12%, y a Venezuela con el 10%.

Estalla en Tungasuca (al sur del Cusco) la gran rebelión del cacique José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II.

El jefe rebelde era descendiente directo de los incas del Tahuantinsuyo. Túpac Amaru I, su antepasado, fue el último Inca de Vilcabamba, el mismo que fuera decapitado por orden del virrey Toledo en 1572. Túpac Amaru II, en 1780, era cacique de Tungasuca, Surimana y Pampamarca, y gozaba de propiedades, negocios y prestigio en la región del Cusco. Se sublevó a los 40 años, cansado de los excesos de los despóticos corregidores -los repartos mercantiles- y la imposición de las reformas del Visitador Areche (aduanas, alcabalas, tributos).

El espacioso sur andino había sido la región más afectada con la creación del Virreinato del Río de la Plata y la liberalización del comercio decretada por Carlos III. En este contexto el incremento de la presión fiscal agudizó las contradicciones sociales. Desde 1778 José Gabriel Condorcanqui organizó una red de conspiración con objetivos cada vez más radicales. El 4 de noviembre de 1780 estalló la sublevación. Túpac Amaru capturó y condenó a la horca al corregidor de Tinta; el mismo día, delante de miles de seguidores en Tungasuca, anunció la abolición de las mitas, alcabalas y corregimientos. Además, liberó a miles de indios de los obrajes y decretó el fin de la esclavitud de los negros.

En Lima las autoridades coloniales se aprestaron para el combate. El Virrey envió tropas que tomaron el Cusco y repelieron el ataque tupacamarista en enero de 1781. Poco después llegaron el visitador Areche y el brigadier José del Valle quienes, apoyados por el cacique Mateo Pumacahua, vencieron a los rebeldes en Checacupe y Combapata (Tinta, Cusco). La represión fue indiscriminada y llegó a su punto culminante cuando el 18 de mayo de 1781, el Inca, su esposa Micaela Bastidas y otros dirigentes fueron descuartizados. El Perú fue pacificado a sangre y fuego. Los últimos líderes indígenas del levantamiento -Túpac Katari, Diego Cristobal Túpac Amaru y Pedro Vilca Apaza- fueron torturados y asesinados horrendamente entre 1781 y 1783.

Era urgente la renovación del sistema administrativo en el Perú con el nombramiento de magistrados selectos y con salarios adecuados. Serán abolidos los aborrecidos corregimientos, los corregidores con su corrupción y despotismo habían provocado muchas rebeliones en América, incluyendo la que lideró Túpac Amaru II

En 1784 el Perú fue dividido en 7 intendencias (tipo departamentos) Estas jurisdicciones de gobierno estaban a cargo de los Intendentes, quienes debían velar por la recaudación tributaria y el mantenimiento del orden. La Corona les asignó buenos sueldos, pero les prohibió hacer negocios o repartos mercantiles. Cada intendencia se dividía en partidos (tipo provincias) que eran administradas por los subdelegados. Estos también estaban prohibidos de hacer repartos mercantiles; sin embargo, la mayor parte de ellos no cumplían con la ley y cometían tantas tropelías como los antiguos corregidores.

Movimientos indígenas 
 

  
Uno de los fenómenos sociales de mayor relieve en la América Latina de finales del siglo XX es la emergencia de los pueblos indios. En las dos últimas décadas se ha producido un crecimiento rápido y dinámico de las numerosas organizaciones indias que, desde un amplio abanico de posiciones ideológicas y de modo cada vez más coordinado, han confluido en un amplio movimiento de dimensiones continentales, exigen la autodeterminación de los pueblos indios y la redefinición de los estados nacionales como estados multiétnicos y pluriculturales. A partir de ahora cualquier proyecto político serio debe tenerlos en cuenta.

 La impetuosa irrupción del movimiento indio en el escenario social latinoamericano parece desmentir las hipótesis que en torno a la década de los sesenta , en plena euforia desarrollista, formularon algunos antropólogos (ver Adams, 1964), sobre progresiva e irreversible aculturación, “ladinización” o “cholificación”, de los indios a medida que se modernizasen las sociedades latinoamericanas. Los actuales movimientos de reivindicación étnica aparecen en el momento en que la cultura y sociedad de los pueblos indios se ven más amenazadas. Para compensar su debilidad las comunidades indias han iniciado un proceso de reconstrucción de su identidad étnica que revierta la atomización localista a que les redujo la dominación colonial y de una identidad panindia que les permita articular sus luchas a nivel continental.

 La cuestión india ha cambiado de modo significativo desde que en los años sesenta numerosos investigadores dieron la alarma sobre la destrucción de la civilización amerindia, particularmente la cultura de las sociedades de la selva amazónica. Este cambio puede apreciarse en las diferencias de énfasis entre la primera reunión de Barbados (1971) y la segunda (1977). Mientras que la primera, a la que acudieron antropólogos deseosos de concientizar a la opinión internacional acerca de la muerte física y cultural de las sociedades indígenas, tuvo como tema central el etnocidio, la segunda, a la que asistieron más líderes e intelectuales indios que antropólogos, se centró en “los movimientos de liberación indígena de América Latina” y planteó como gran objetivo para superar la situación de “dominación física y cultural” a la que están sujetos los indios de América: “Conseguir la unidad de la población india”. Para alcanzar este objetivo de liberación se consideró necesario desarrollar “una organización política propia y auténtica”, así como “una ideología consistente y clara”, cuyo “elemento aglutinador debe ser la propia cultura” (Declaración de Barbados II). .

  
Las nuevas organizaciones políticas indias

 La creciente organización de los pueblos indios de América abarca desde el nivel local,pasando por los niveles nacional y regional, hasta el nive hemisférico y mundial.

 Al nivel nacional, parece existir al menos una organización india militante en casi todos los países latinoamericanos con población aborigen. En muchos de ellos, existe además numerosas organizaciones que defienden los derechos indios o buscan preservar las culturas nativas. Stavenhagen (1988:188) ha identificado tres tipos principales de organizaciones a este nivel: a) las organizaciones sindicales que movilizan comunidades en base a reivindicaciones étnicas, pero que funcionan principalmente como grupos de presión para conseguir mejores condiciones económicas y laborales; b) los grupos indígenas centrados estrictamente en promover intereses étnicos o que movilizan a las comunidades apelando a un programa de desarrollo integral que incluye aspectos culturales, económicos, sociales políticos, basados en la autodeterminación étnica; c) los movimientos ideológicos que ensalzan las virtudes de la cultura y sociedad indígenas.

 Los movimientos indios más desarrollados en la actualidad son los que se organizan a nivel nacional e integran en frentes comunes a pueblos del altiplano y de la selva. Los casos de Ecuador, Bolivia y Guatemala presentan bastantes similitudes en este sentido ,

 En Ecuador se formó en 1986 la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE). Culminaba así un complejo proceso de organización de los indios de la sierra, por un lado, y los de las tierras bajas, por otro. Los indios quichuas de la sierra se venían organizando desde 1972 a través de ECUARUNARI (Ecuador runacunapac richarrimui: Despertar del indio ecuatoriano) (ver Santana, 1988: 284-288). Por su parte, los seis pueblos o nacionalidades indias de Oriente (quichua oriente, shuar, siona, secoya, cofán y huaorani), tras desarrollar organizaciones propias como la Federación Shuar (1964), se unieron en 1980 a través de la Confederación de Nacionalidades Indias de la Amazonia Ecuatoriana (CONFENIAE). Desde que ECUARUNARI y CONFENIAE se articularon a través de CONAIE, los indios de Ecuador vienen librando de modo coordinado y con gran éxito una intensa batalla a favor del el reconocimiento de sus derechos. CONAIE ha mantenido la estrategia de no asociarse con ningún partido político en particular para proteger mejor la unidad del movimiento, aunque no ha dejado de apoyar algunas acciones concretas del movimiento obrero sindicalizado (Serafino, 1991: 71-89; Juncosa, 1990: 200).

 Un papel similar al de CONAIE es el que juega en Bolivia el Movimiento Revolucionario Indio Tupac Katari (MITK), en el que se articulan a nivel nacional organizaciones indias del altiplano y de las tierras bajas. Considerado como una fuerza revolucionaria de reivindicación nacional india, el MITKA compite por el liderazgo nacional indio con el Movimiento Revolucionario Tupac Katari (MRTK), fundado en 1978, que representa la orientación más sindical dentro del movimiento indio y no cuestiona a la nación boliviana como marco de su acción(Le Bot, 1988; Rivera, 1983; Serafino, 1991: 68-69).

 En el caso de Guatemala, una de las consecuencias no intencionadas de la violencia empleada por el Estado para resolver los conflictos con las comunidades indias ha sido la extraordinaria receptividad que los mayas de este país han mostrado a las corrientes políticas “democráticas y multiculturales” de finales de los ochenta. Con la transición a la democracia surgieron numerosas organizaciones y asociaciones que en 1990 lograron articularse a través del Consejo de Organizaciones Mayas de Guatemala (COMG). En septiembre de 1991 el COMG sorprendió a la opinión pública guatemalteca con un documento titulado Derechos específicos del Pueblo Maya, en el que, por vez primera, este pueblo, formado por 21 etnias, expone de modo detallado sus reivindicaciones territoriales, económicas, sociales, políticas y culturales (COMG, 1995).

 Se están dando actualmente importantes pasos hacia la unidad de las etnias en el sur de México, Honduras, Panamá, Venezuela y Colombia. Los casos de Brasil, Chile y Nicaragua son excepcionales en sus respectivos escenarios por la importancia que los pueblos indios han adquirido en procesos externos a ellos mismos,de trascendencia nacional. En otras áreas los movimientos son todavía un tanto aislados y vinculados mayormente a reivindicaciones inmediatas (Fondo Indígena, 1991: 222).

 Las organizaciones indias en los altiplanos del área andina y mesoamérica, donde se concentra más el ochenta por ciento de toda la población india, han sido tradicionalmente fuertes, con una larga experiencia en luchas agrarias y en el establecimiento de alianzas. El altiplano andino es el área de mayor concentración de población india en el continente americano y donde ha surgido con mayor vigor la movilización política actual de la población india(III, 1991: 23).

 El surgimiento de organizaciones indígenas en la Amazonia y otras tierras bajas es más reciente, pero muy dinámico e innovador en sus formas y plataformas. En los grupos tribales las movilizaciones han mantenido su carácter étnico, marcado frecuentemente por la voluntad explícita de reforzar la propia identidad y recuperar sus tradiciones, y se han orientado de modo especial a la defensa de sus territorios, acosados en forma sistemática por los agentes de colonización de variado origen, e incluso los ataques de otras etnias indígenas, a la conquista de la soberanía territorial, y a la autonomía en materia de gobierno. A pesar de los ingentes obstáculos que han tenido que superar, los pueblos indios de la Cuenca Amazónica consiguieron formar una de las organizaciones indias regionales más influyentes de América Latina: la Coordinadora Indígena de la Cuenca Amazónica (COICA). Fundada en 1984, la COICA aglutina a las diferentes organizaciones regionales de los pueblos indios amazónicos de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, con aproximadamente 1.2 millones habitantes:indias de los diferentes países amazónicos.

 La región del Caribe cuenta con la población indígena que sufrió la mayor pérdida demográfica durante la colonización y el proceso de mestizaje con la población de origen africano. Sin embargo, estos pueblos indígenas, de número reducido, están no sólo sobreviviendo sino también emprendiendo un proceso de recuperación étnica y fortalecimiento demográfico.

 Los pueblos indios del área andina y del resto de América del Sur dieron un importante paso hacia a coordinación de sus estrategias al constituir en 1980, en Ollantaytambo (Cuzco, Perú) el Consejo Indio de Sud América (CISA) con la participación de delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Surinám y Venezuela. Desde entonces el CISA vienen jugando un papel muy activo en la elaboración una filosofía e ideología dinámicas de la indianidad y en la promoción de la presencia cultural y política de los indios en la sociedad republicana. Uno de los principales objetivos políticos del CISA es que los indios lleguen a gobernar las repúblicas en donde son mayoría y ser reconocidos como minorías étnico-nacionales donde son minoría. Su propuesta concreta puede sintetizarse en la fórmula ” democracia de culturas“(Ontiveros, 1988: 120).

 En el área centroamericana los movimientos indios comenzaron a coordinar sus estrategias con la creación del Consejo Regional de Pueblos Indígenas de América Central (CORPI) en el I Congreso Internacional Indígena de América Central,celebrado en Panamá del 24 al 28 de enero de 1977 y al que asistieron representantes de todos los países Centroamericanos y México. Durante varios años el CORPI ha desempeñado una importante tarea en la denuncia de la política “genocida y represiva” de algunos gobiernos del área, especialmente el de Guatemala ( ver CORPI, 1978).

 A nivel hemisférico ha habido dos momentos cruciales en la vertebración de las organizaciones indias:El primero de ellos, la creación en 1975 del Consejo Mundial de Los Pueblos Indígenas (CMPI), en Port Albani, Canadá, con la asistencia de representantes indios de muchos países de América Latina. El CMPI viene desempeñando desde su fundación un papel muy importante en “la reorganización de los aparatos políticos” de los pueblos indios dentro de cada país(Ontiveros, 1988: 117). El segundo, la constitución del Parlamento Indio de las Américas, cuyo primer encuentro se celebró en agosto de 1987. El Parlamento Indio de las Américas incluye miembros de América Latina, Canadá y Estados Unidos. Su propósito es promover los intereses, valores y modelos culturales indígenas, y promover el establecimiento de un orden político, económico, social y cultural que elimine la pobreza, segregación, marginalización, opresión, y el exterminio de los pueblos indígenas. También busca servir como un foro para el debate de los problemas de los pueblos indígenas (Serafino, 1991: 18).

 También han sido acontecimientos de gran trascendencia para el movimiento indio a nivel continental los encuentros mantenidos con motivo del Quinto Centenario y las dos primeras cumbres mundiales de los pueblos indígenas celebradas en Guatemala (1993) y México (1994), presidadas ambas por la maya quiché Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, en representación del Secretario General de la ONU.

  
Contexto en que surgen las organizaciones indias

 Las protestas de los pueblos indios de América contra su situación de opresión no es nueva. Las rebeliones y motines indios son una constante desde los inicios del período colonial ( Martínez, 1985). Lo que sí es nuevo es el grado de articulación de las organizaciones indias actuales, la formulación explícita de sus demandas y el desarrollo de una ideología panindianista militante. Estos cambios en las características y dimensiones de la organización india no se pueden entender al margen de los intensos cambios que han experimentado las sociedades latinoamericanas en la segunda mitad del siglo veinte (expansión del mercado interno, apertura de vías de comunicación, ampliación del sistema educativo en el ámbito rural, migraciones, presencia de los mass media, etc.), los cuales han contribuido a romper el tradicional aislamiento geográfico de las comunidades indias, a generar un proceso de diferenciación socieconómica dentro de las mismas comunidades, y a aumentar la heterogeneidad de las situaciones de los pueblos indios en su relación con sus respectivas sociedades nacionales.

 El intenso proceso de modernización de las diferentes esferas de las sociedades latinoamericanas que acompañó al período de expansión económica de posguerra suscitó grandes expectativas en muchas comunidades indias. Pero pronto se mostró la incapacidad del sistema dominante para dar respuesta a esas expectativas crecientes. La frustración que produjo la experiencia de exclusión y cierre social de carácter étnico-racial, contribuyó a activar el potencial político de la identidad étnica precisamente en el momento en que ésta se sentía más amenazada. Desengañadas, una vez más, de las promesas del mundo occidental y capitalista, muchas comunidades volvieron a buscar alternativas a su situación de marginación y opresión en el marco de su propia matriz civilizatoria. En muchos casos, los mismos indios educados por el sistema para liderar la integración en él de las poblaciones indias se convirtieron, tras un proceso de crisis y redefinición de su identidad india , en los principales defensores de la autodeterminación de sus pueblos.

 El pensamiento político y la ideología de la indianidad están siendo construidos por comuneros con experiencia y capacidad de liderazgo, indios retornados, quienes en circunstancias ajenas a la vida comunal se organizan, en base a su indianidad residual o recobrada, en defensa de su identidad y de su pueblo, e intelectuales y políticos convencidos de que no hay posibilidad de transformar la sociedad a la que pertenecen si no se reconoce el papel fundamental que deben desempeñar los pueblos indios en ese proceso revolucionario (Bonfil, 1992:100- 101).

 Con el surgimiento de una intelligentsia india en las últimas décadas, favorecido por la ampliación de los sistemas educativos nacionales, se empieza a revertir el proceso de campesinización que supuso la destrucción de las unidades políticas y culturales mayores de los pueblos precolombinos a raíz de la conquista y colonización. Es esta intelligentsia la que intenta dar forma al pensamiento político de los pueblos indios(ver Cojtí, 1991).

 El resurgimiento de las organizaciones indias en América Latina no es un fenómeno aislado, sino que tiene lugar en el contexto de un resurgimiento a escala mundial de las aspiraciones y demandas de las minorías étnicas y los grupos marginados (ver Adams, 1993). En todo el planeta las pequeñas y grandes etnias afirman su identidad y reclaman su autonomía y sus fueros. Por otra parte hay un creciente interés por revalorizar la tecnología y ciencia tradicionales, tanto como modo de contrarrestar la depredación de recursos naturales y la contaminación ambiental, como de aprovechar los conocimientos y prácticas menospreciadas durante el período de vigencia de un modelo desarrollista que se ha mostrado incapaz de resolver los problemas de los países en vías de desarrollo.

 De acuerdo con un Informe elaborado en 1991 por el Fondo Indígena, la vitalidad que actualmente muestran los pueblos indios está asociada a seis tipos de dinámicas que han operado en los últimos treinta años :a) la expansión de su presencia demográfica en el territorio nacional, incluyendo las ciudades; b) el desarrollo de estructuras organizativas regionales y nacionales que no reemplazan las formas comunales y son eficientes para procesar sus reclamos y organizar su participación; c) la formulación de una plataforma cada vez más alta de lucha, que lleva los reclamos específicos a su expresión más alta en el orden jurídico y político, para convertirlos en objetivos de justicia (demanda de derechos); d) una creciente y diversificada inserción en los mercados; e) una capacidad de formular y conducir proyectos de carácter étnico; y f) un nueva manera compleja, directa y política de relacionarse con el estado y con la sociedad, que desborda la institucionalidad que la contenía (Fondo Indígena, 1991).

  
Ideología

 Los movimientos y organizaciones que confluyen en lo que venimos denominando movimiento indio presentan un amplio abanico de posiciones ideológicas, pero no faltan elementos importantes de coincidencia que dan una identidad única al movimiento más allá de diferencias ideológicas y estratégicas muy importantes.

 Uno de los rasgos más característicos de la movilización política india de los últimos años es su ideología panindianista. La categoría de “indio”, producto de la acción e ideología colonial, es asumida por el movimiento indio con un contenido político que pretende invertir su sentido original estigmatizante utilizándola como símbolo movilizador de una identidad panétnica que ponga en primer plano la contradicción colonizador colonizado y exprese el carácter descolonizador de la lucha panindia. Fausto Reinaga, uno de los intelectuales que más ha influido en las fases iniciales del movimiento indio actual, reivindicaba la identidad india en los siguientes términos: “Somos indios. Una gran raza; raza virgen; una gran cultura, cultura milenaria; un gran pueblo, una gran Nación. ?Tenemos derecho a la libertad!(…).El problema del indio no es asunto de asimilación o integración a la sociedad “blanca, civilizada”; el problema del indio es problema de liberación”(Reinaga, 1969).

 En función de esta unidad ideológica se viene elaborando un discurso de la indianidad que postula la existencia en América de una sola civilización india de la que participan todos los pueblos indios con su diversidad de culturas y lenguas. La filosofía indianista, desarrollada principalmente por las organizaciones más próximas al nacionalismo indio, se fundamenta en una concepción de la armonía cósmica, regida por leyes y principios comunitarios, entre los distintos elementos de la naturaleza, de la que forman parte integrante el hombre y la sociedad. El indianismo es también la búsqueda y la identificación con el pasado histórico, pues pasado y presente forman un todo inseparable, basado en la concepción colectivista del mundo (Barre, 1983: 186).

 Uno de los rasgos básicos del indianismo es su oposición explícita a la civilización occidental. Este antagonismo no se concibe como una mera antítesis negativa, sino más bien como una alternativa positiva. La contraposición que establecen algunos movimientos indios entre la civilización occidental y la civilización india les lleva a la negación de las “culturas nacionales” como algo híbrido, como la vana ilusión de un mestizaje imposible. La única civilización, las únicas culturas auténticas, son las que encarnan los pueblos indios.

 Las contradicciones internas de la sociedad dominante no contienen ninguna alternativa histórica real para la civilización india, porque se resuelven en le seno de la civilización occidental. El marxismo y las demás corrientes de pensamiento socialista son consideradas como incapaces, por su origen y filiación occidentales, de comprender y plantear adecuadamente el problema de la civilización india: “Europa nos ha impuesto su lenguaje, su religión, su historia, su moral, su cultura, su arte. Ahora pretende imponernos su versión de la revolución, sus estrategias y tácticas “correctas” de lucha”(Reinaga, 1972).

 Otro aspecto importante de la ideología del movimiento indio es la crítica a la dominación que padecen los pueblos indios como consecuencia de la “invasión” de América. Los sistemas de opresión y dominación que han destruido logros importantes de la civilización india y reprimido su capacidad creadora son conceptualizados como colonialismo, capitalismo e imperialismo: “La Indianidad comprende perfectamente y tiene muy claro que la explotación y marginación que padecen hoy nuestros pueblos, es producto directo de los sistemas coloniales que aún persisten en cada país de América” (Ontiveros, 1988: 128-129).

 La recuperación de la historia, su descolonización, y la revalorización de las culturas indias constituyen importantes recursos que emplean los movimientos indios de liberación como movilizadores y potenciadores de la identidad. Pero al mismo tiempo también reivindican el derecho a incorporar de occidente algunos elementos que corresponden al orden de los logros universales y a participar libremente de tales avances en la medida en que sean necesarios y compatibles con su proyecto civilizatorio. Además de recuperar la historia y la cultura de los pueblos indios, el movimiento indio considera posible y pretende recuperar al mestizo, ayudarle a recuperar la identidad perdida por la presión de la sociedad dominante, sin haber obtenido ningún beneficio a cambio (Cojtí, 1991)

 En relación con el futuro de la sociedad por la que lucha, el movimiento indio carece una visión homogénea . Hay dos objetivos que parecen comunes a las diversas variantes del movimiento: la persistencia de la propia identidad cultural y la supresión de la estructura de dominación. Por lo demás , existen diferentes posiciones que, para mayor claridad sintética, pueden agruparse a grandes rasgos de la siguiente manera ( ver Bonfil, 1992: 91-93):

 1.-Revivalismo: busca la restauración del pasado, “de la Gran Nación de los Ayllus como era le Tawantinsuyo” o de la “Gran Patria Maya”, y pretende legitimar su posición en el postulado de que la sociedad precolombina era perfecta. Cierto tono de revivalismo puede hallarse en varios documentos del Movimiento Indio Peruano, del Movimiento Indio Tupac Katari (MITK) de Bolivia, o del minoritario Movimiento Indio Tojil de Guatemala, entre otros.

 2.-Reformismo: demanda cambios en la relación indio/no indio e indio/Estado, sin plantear una transformación radical del sistema imperante. Esta parece ser la postura predominante en la numerosas organizaciones indias de México

 3.-Socialismo indio: postula que en los pueblos indios existen los elementos sociales e intelectuales básicos para, una vez liberados de la dominación colonial, crear un tipo de sociedad igualitaria y justa, inspirada en formas de organización como los ayllus y no en modelos occidentales (Carnero, 1979; Reinaga, 1972).

 4.-Socialismo pluralista: propone la transformación revolucionaria del modo de producción capitalista para dar lugar a una sociedad socialista, pero demanda que en ella se reconozca la diferencia y haya un trato igualitario para los pueblos indios con su propia especificidad histórica y étnica. Los indios ganan el derecho a la diferencia en la sociedad futura al participar, conjuntamente con otras fuerzas sociales, en la lucha por el socialismo. Esta es la posición de las organizaciones indias vinculadas al movimiento popular y revolucionario. Una de las formulaciones más elaboradas en este sentido puede hallarse en el documento “Los Pueblos Indígenas y la Revolución Guatemalteca” elaborado por el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP, 1982).

  
Alianzas

 El modo de concebir el futuro de la sociedad se halla estrechamente relacionado con el análisis ideológico de las clases sociales y de las alianzas de clases. En el movimiento indio pueden apreciarse dos discursos aparentemente antitéticos que corresponden a dos posiciones políticas e ideológicas netamente diferenciadas en el tema de las alianzas con otras clases subalternas de la sociedad no india y con los partidos y movimientos políticos que actúan en nombre de ellas. Los calificaremos de nacionalista y popular, respectivamente.:

 1.-El discurso nacionalista indio pone el énfasis en el problema de la dominación colonial y la opresión cultural que padecen los indios sometidos a la colonización occidental. La contradicción entre colonizadores y colonizados es para ellos la contradicción fundamental. El análisis de clases occidental distorsiona la realidad cuando se aplica a los pueblos indios y los proyectos de liberación basados en él no dejan de moverse dentro de los parámetros colonizadores y racistas de Occidente, por lo que no son capaces de reconocer e incorporar en sus programas políticos las demandas de los pueblos indios. En este marco, la alianza con las organizaciones populares no indias es rechazada o cuando menos vista con recelo por el riesgo que conlleva de que la movilización india acabe siendo sometida e instrumentalizada por una dirección ajena, incapaz de aceptar al indio como protagonista de su propio destino. Cambiar la sociedad occidental es responsabilidad de quienes forman parte de ella. Los pueblos indios están sometidos a ella, pero no son parte de ella, porque tienen su propia civilización en la que se inspira su proyecto de liberación.

 2.-En el otro planteamiento, al que hemos calificado de popular, por ser característicos de las organizaciones indias que mantiene vínculos con otras organizaciones populares no indias, especialmente sindicatos campesinos, se concede una importancia similar a las cuestiones de la explotación económica y de la opresión cultural, analíticamente diferenciables pero en la realidad estrechamente interrelacionadas. En este tipo de discurso se reconoce que hay problemas compartidos con otros sectores de la sociedad, como la explotación económica y la opresión política, y problemas específicos de los indios: los relacionados con la opresión cultural. La explotación económica y la opresión política compartida con otros sectores populares les sitúa ante un enemigo común y hace necesaria una estrategia de alianza con las clases oprimidas que, al mismo tiempo, sea compatible con la existencia de organizaciones indias. Son muchos los documentos de organizaciones indias que mantienen este tipo de discurso, que actualmente parece el hegemónico. La Declaración de Quito con la que concluyó el encuentro continental “500 Años de Resistencia India” (julio de 1990) no pudo ser más rotunda al respecto: ” los pueblos indios además de nuestros problemas específicos tenemos problemas en común con otras clases y sectores populares tales como la pobreza, la marginación, la discriminación, la opresión y explotación, todo ello producto del dominio neocolonial del imperialismo y de las clases dominantes de cada país. De ahí que son absolutamente necesarias e impostergables las alianzas con otros sectores populares. Sin embargo estas alianzas deben realizarse en un marco de igualdad y respeto mutuo” (Juncosa, 1991: 242).

 Esta proximidad al movimiento popular es vista con desconfianza por los sectores más nacionalista del movimiento indio, recelosos de que la excesiva influencia del movimiento popular acabe difuminando la especificidad del movimiento indio, contaminando la ideología de la indianidad con elementos ajenos y generando divisiones en el campo indígena donde las diferencias socioeconómicas entre individuos y comunidades se han acentuado mucho en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, la mayor sensibilidad hacia los fenómenos multinacionales y multiétnicos que se puede apreciar en la opinión pública internacional de los últimos años, así como la importancia creciente que los movimientos indios han adquirido en el panorama político del continente americano parecen abrir la puerta a un mejor entendimiento de las organizaciones indias con otras fuerzas políticas. 
 

Principales reivindicaciones

 Las reivindicaciones del movimiento indio han partido en muchos casos de problemas concretos que de modo recurrente aparecen en la mayoría de los documentos de las organizaciones indias, pero a medida que el movimiento se fue articulando mejor las reivindicaciones concretas han perdido su carácter aislado y localista y se han ido situando cada vez más en el marco de la reivindicación de los derechos de los pueblos indios en cuanto pueblos. Así lo reconoce la Declaración de Quito: “La lucha de nuestros pueblos ha adquirido una nueva cualidad en los últimos tiempos. Esta lucha es cada vez menos aislada y más organizada, Ahora estamos plenamente conscientes de que nuestra liberación definitiva solo puede expresarse como pleno ejercicio de nuestra autodeterminación. Nuestra unidad se basa en este derecho fundamental”.

 Esfera económica.-En la esfera económica las organizaciones indias reivindican el derecho a un desarrollo económico integral que parta de sus propios valores culturales, a la propiedad y tenencia de la tierra en forma comunitaria, a la participación equitativa y no discriminatoria en la provisión de servicios públicos, y a la explotación, en su propio beneficio, de las riquezas naturales existentes en sus territorios (ver COMG, 1995).

 El tema principal para los pueblos indios en la mayoría de los países latinoamericanos es el derecho a la tierra (ver Stavenhagen, 1988: 156-166). El acceso a y el control de significativas extensiones de tierra lo consideran vital para su supervivencia física y cultural. Sin embargo, las tierras o territorios de los pueblos indios se han visto reducidas y amenazadas por agentes externos, especialmente durante los ciclos económicos expansivos que periódicamente se han sucedido desde los comienzos del período colonial, y por las leyes que limitan la tenencia comunal de la tierra. El problema agrario es el más urgente, pero su solución no se puede hallar en reformas agrarias que promuevan la propiedad individual en contraposición a la propiedad comunitaria. Esto agrava aún más el problema de supervivencia física y cultural de las comunidades indias.

 Los pueblos indios no sólo exigen tener derecho a la tierra, sino derechos territoriales, con el consiguiente derecho al control de los recursos naturales que se hallen en el suelo y subsuelo. Recientemente, los pueblos indios de América Latina han vinculado el tema de sus derechos territoriales con la protección del medio ambiente. Argumentan que la rápida expansión económica en los territorios indios ha degradado el medio ambiente y la base natural de recursos, lo que supone una amenaza no sólo para el estilo de vida indio que depende de la tierra, sino también para el equilibrio ecológico regional y global. La mejor garantía de evitar el desastre ecológico, de acuerdo con algunas organizaciones indias, como la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) , es que la comunidad internacional apoye las reivindicaciones territoriales de los pueblos indios.

 Esfera cultural.-La reivindicación de la propia identidad étnica y del derecho a la autodeterminación cultural es una constante en todas las organizaciones y movimientos indios. Todas las organizaciones exigen el derecho a la diferencia, a que se reconozca su especificidad étnica y cultural, a que no se les reduzca a algunas categorías sociales de la sociedad dominante, como la de campesinos.

 Durante cinco siglos los indios se han aferrado a su cultura para hacer frente a la penetración occidental y a las políticas integracionistas. Pero no se conforman con que sus culturas permanezcan reducidas a “culturas de resistencia” , sino que exigen condiciones para su recuperación y desarrollo plenos en el marco de estados multinacionales y multiétnicos. Consideran que su cultura forma parte del patrimonio cultural de la humanidad y puede constituir un factor importante para el desarrollo integral de los países de que forman parte.

 La cultura, la lengua y las instituciones de cada pueblo, se entienden como razón de ser y de luchar en tanto unidad sociohistórica diferenciada. La defensa del idioma propio, que va desde su reconocimiento oficial hasta su incorporación a un sistema educativo bilingüe y multicultural constitucionalmente sancionado; la valoración de sus prácticas tecnológicas (en la medicina, la agricultura, etc.) y sociales (derecho, organización familiar, trabajo comunal, relaciones interpersonales, etc.); la vigencia de sus sistemas ideológicos (mitos, cosmogonías, valores); la reivindicación de su historia; todo, en fin, lo que constituye la especificidad étnica, es motivo de planteamiento políticos concretos.

 Esfera política.-El leitmotiv de las reivindicaciones indias es la autodeterminación política, condición imprescindible para una descolonización real. Los indios vienen reclamando de forma cada vez más insistente e inequívoca que “de una vez por todas” se les reconozca un espacio político en las estructuras del Estado” y no ocultan que la lucha por su liberación “debe ser definida a partir de ahora como una lucha por el poder” (Declaración de Temoaya, 1979).

 Aunque existe unanimidad en la reivindicación de la autodeterminación política, el modo concreto de entender en qué consiste esta varía mucho. Algunas organizaciones de países altos porcentajes de población india, como el MITKA de Bolivia, el Movimiento Indio del Perú, o el Movimiento Indio Tojil de Guatemala, plantean el problema indio en términos de liberación nacional, de reinstauración del Kollasuyu, del Tawantinsuyu o de la Gran Patria Maya. Sin embargo la mayoría de las organizaciones indias, especialmente las vinculadas al movimiento popular o las que representan pueblos indios muy minoritarios, reivindican “la plena autonomía en los marcos nacionales”, que, de acuerdo con la Declaración de Quito (1990), implica el derecho de los pueblos indios “al control y manejo de todos los recursos naturales del suelo, subsuelo y espacio aéreo”; “la defensa y conservación de la naturaleza”; y el “autogobierno”.

 El estatuto de autonomía de la Costa Atlántica de Nicaragua marcó un punto de inflexión importante en el camino de los pueblos indios de América Latina hacia su autonomía plena en el marco de estados multinacionales y multiétnicos.

 En los años noventa, siguiendo las orientaciones de la Declaración de Quito, muchas organizaciones indias están presionando porque se introduzcan modificaciones en las constituciones de sus respectivos países reconociendo el derecho de los pueblos indios y “especificando muy claramente las facultades de autogobierno en materia jurídica, política, económica, cultural y social” (Declaración de Quito, 1990). Este es el caso de los mayas de Guatemala ( COMG, 1995), cuyas aspiraciones se han visto sólo parcialmente reflejadas en el “Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas”, suscrito en la ciudad de México por el Gobierno de la República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Guatemalteca el 31 de marzo de 1995. La autonomía indígena también figura entre los puntos claves de la agenda recogida en la “Ley para el Diálogo en Chiapas” que el Congreso mexicano aprobó casi por unanimidad en marzo de 1995.

 El principal instrumento jurídico internacional de que se dispone actualmente para reivindicar los derechos de los pueblos indígenas es el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales, adoptado por la OIT el 27 de junio de 1989, con el que, en cierta forma, se oficializó el fracaso y fin del indigenismo integracionista con medidas que, con ciertas salvedades, favorecen o preservan la autonomía y la singularidad étnica de los pueblos indios. A diferencia del Convenio 107 al que sustituyen, que sólo hablaba de “poblaciones”, el Convenio 169 utiliza el término “pueblos” y les reconoce el derecho de poseer “territorios”, además de las “tierras” que les reconocía el Convenio 107.

 La aprobación por parte de la ONU de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas; la ratificación del Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales para su plena vigencia en cada país; y la discusión y aprobación por parte de la OEA del Instrumento Jurídico para los Pueblos Indígenas, constituyen las principales reivindicaciones recogidas en la “Declaración Universal de las Primeras Naciones Indias”(Ottawa, Canadá, el 14 de noviembre de 1991).Estas mismas demandas fueron reiteradas en la Primera Cumbre de los Pueblos Indígenas, celebrada en Chimaltenango, Guatemala, del 24 al 28 de mayo de 1993. y constituyen el eje de sus reivindicaciones para la Década de los Pueblos Indígenas(1994-2003) proclamada por la ONU como extensión del Año Mundial de los Pueblos Indígenas (1993).

 Derechos humanos.- Si algo define la relación de la sociedad dominante con el indio es la violencia. Los obstáculos que hallan los pueblos indios en el camino hacia su autodeterminación en las esferas económica, política y cultural, tienen una de sus principales escenificaciones en la sistemática violación de los derechos humanos de los indios, empezando por el derecho a la vida.Este derecho fundamental es violado con una frecuencia aterradora como ponen de manifiesto “las frecuentes masacres en contra de los grupos indígenas (…)para que cesen las justas demandas y defensa de sus derechos legítimos” ( CORPI, 1978) Pero también se denuncian otras formas más sutiles de genocidio y etnocidio, como la esterilización forzada, (ver Declaración de Quito), así como la persistencia de la discriminación racial aunque de modo más sofisticado que en tiempos pasados.

  
Reacciones de la sociedad dominante

 Ante la emergencia de los pueblos indios y ante las expresiones de su pensamiento político, la sociedad dominante ha reaccionado, al menos inicialmente, con la violencia, el silencio o la incomprensión (Bonfil, 1981). Los gobiernos latinoamericanos han actuado frente a los intentos de organización política india según su propio carácter, las condiciones internas de cada país y la coyuntura del momento. Las campañas contrainsurgentes llevadas a cabo por los gobiernos militares de Lucas García (1978-1982) y Ríos Montt (1982-1983) contra las comunidades mayas del altiplano noroccidental ilustran uno de los casos en que esa reacción revistió formas de auténtico genocidio y etnocidio. En contraste nos hallamos con la respuesta relativamente dialogante del Gobierno mexicano al levantamiento armado de los indios de Chiapas en enero de 1994.

 La relación entre los pueblos indios y los estados nacionales de América Latina parece haber comenzado a experimentar cambios importantes, especialmente a partir de las celebraciones de 1992 y 1993, en la dirección de la descolonización de esas relaciones. El primer gran logro de la reciente lucha política de los pueblos indios es el hecho de que varios gobiernos de la región hayan comenzado a reconocer y aceptar la legitimidad del pluralismo étnico en el seno de las sociedades nacionales, llegando en algunos casos a valorar la diversidad étnica y cultural como un recurso potencial de enorme valía para superar la crisis actual. El hecho más paradigmático en este sentido ha sido, por ahora, la promulgación por parte del gobierno sandinista de Nicaragua de la Ley de Autonomía de la Costa Atlántica (Managua, septiembre de 1987).

 El indigenismo oficial ha tardado en reaccionar positivamente a las organizaciones políticas indias que, en cierta medida, han dejado completamente obsoletos los planteamientos de la convención de Pátzcuaro. Un logro de incalculable trascendencia es la reforma radical del Sistema Indigenista Interamericano iniciada en el XI Congreso Indigenista Interamericano (Managua, 1993) para dar paso a la participación de los representantes de los pueblos indios en todos los niveles del sistema (Matos, 1993). En cuanto a las iglesias, ha habido algunos sectores y organizaciones que han participado de forma activa en la reciente movilización india. El Consejo Mudial de las Iglesias, CIMI de Brasil o las misiones salesianas de la Federación Shuar (Bolivia), son sólo algunos ejemplos significativos.Tampoco faltan ejemplos sensu contrario tanto dentro de la Iglesia Católica como otras iglesias cristianas. De modo reiterado las organizaciones indias han pedido la expulsión del Instituto Lingüístico de Verano y de otros grupos religiosos por considerar que sus actividades están orientadas a acabar con sus culturas.

 Los partidos ortodoxos de izquierdas han mostrado muchas dificultades para aceptar teórica y prácticamente el hecho “movilización política india”. Su discurso ha tendido a subsumir a los grupos étnicos dentro de la categoría “campesinado”, aunque en los últimos años puede apreciarse cierto cambio hacia una valoración más positiva respecto a las reivindicaciones de los pueblos indios por parte de algunos intelectuales y partidos de izquierdas. También es cierto que algunos movimientos revolucionarios han hecho un esfuerzo real por entender la cuestión india, este sería el caso del EGP (Ejército Guerrillero de los Pobres) y de ORPA (Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas) en Guatemala.

 El mundo académico, en particular el de los antropólogos, que tradicionalmente se han ocupado de la problemática indígena, “ha reaccionado lentamente y en pequeña medida al reto que representa la movilización política étnica para un discurso intelectual que no ha renunciado a su marca de origen colonial” (Bonfil, 1992: 56). Sin embargo, la contribución de los antropólogos críticos al despegue de las nuevas organizaciones indias no carece de relevancia, como se puso de manifiesto en los Encuentros de Barbados o en el hecho de que organizaciones como el CISA cuenten con antropólogos sociales entre sus asesores.

 La prensa y los demás medios de comunicación masiva tampoco han dado el debido relieve al surgimiento de las organizaciones indias, tendiendo a tratar este fenómeno como un hecho”folclórico” (Bonfil, 1992: 57). No obstante, el avance de los movimientos indios y la revitalización de las etnias no ha dejado de tener cierto grado de reconocimiento en la sociedad civil como pone de manifiesto el acercamiento entre el movimiento indio y el movimiento campesino u obrero, la presencia india en los sectores populares, el desarrollo de nuevas estrategias de base étnica para organizarse y sobrevivir en las ciudades (I.I.I., 1991:88-89). Esto no impide que haya en casos en los cuales el etnocentrismo e incluso el racismo continúen profundamente arraigados.

 La opinión pública internacional también ha comenzado mostrar una actitud más positiva hacia el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas al considerarlos convergentes con la sensibilidad actual hacia democracia, el desarrollo integral y la conservación medioambiental. Algunos organismos internacionales han elaborado y dado a conocer importantes documentos que sirven de sustento a una opinión pública cada vez más favorables a los derechos de los pueblos indios, entre ellos cabe destacar: el informe de la ONU sobre la Discriminación de los Pueblos Indígenas (5 vols, 1986-1987); el Convenio 169 de la OIT (1989); y el borrador de la ONU sobre la Declaración Universal de los Derechos Universales de los Pueblos Indígenas (1989).

  
Perspectivas

 La movilización política india de las últimas décadas apunta en una dirección distinta de la que señalaban quienes pretendían reducir la cuestion india a la cuestión campesina y vinculaban la solución de este problema a la solución del problema agrario y/o a la modernización de los países latinoamericanos con amplios porcentajes de población india. Si algo está claro en el movimiento indio es que su lucha no se agota – ni siquiera se explica como tal- en la esfera económica. Como ha señalado Guillermo Bonfil en varias de sus obras, no se puede abordar adecuadamente la cuestión india sin introducir en el análisis la dimensión nacional.

 El espectacular desarrollo de las organizaciones indias en los últimos años es la respuesta activa de los pueblos indios a la persistencia del colonialismo interno en el último cuarto del siglo XX, al fracaso de las políticas integracionistas del indigenismo oficial y del modelo de desarrollo en el que éste su fundamentaba, y a la insensibilidad de los partidos políticos hacia las reivindicaciones específicas de los pueblos indios en cuanto pueblos.Los pueblos indios reclaman ser reconocidos como tales y demandan la transformación de los actuales estados culturalmente homogéneos de la región en estados multiétnicos y pluriculturales, en sintonía con la naturaleza plural de la sociedad; desean, además, promover un desarrollo integral basado en el comunitarismo indio fundado en la armonía con la naturaleza y basado en las posibilidades endógenas de desarrollo, por consiguiente capaz de reducir la dependencia de los países indo y latinoamericano; aspiran, en última instancia, a una “democracia de culturas” en la que puedan promover su proyecto civilizatorio.

 Es claro que las perspectivas varían de país a país en función de varios factores, entre ellos, el peso demográfico de la población india en el conjunto de la población nacional, su grado de identificación con las grandes culturas indoamericanas o el grado de articulación con la economía capitalista y de diferenciación socia-económica. Parece obvio que los problemas y los proyectos políticos de grupos que representan en su conjunto el 0.2 % de la población nacional (caso de Brasil), han de diferir de los que se plantean los pueblos indios cuando, como en Bolivia o Guatemala , constituyen la mayoría absoluta de la población del país, se consideran herederos de las grandes civilizaciones precolombinas y mantienen una fuerte articulación con la economía capitalista que ha generado un proceso de diferenciación socieconómica entre diferentes comunidades indias e incluso dentro de una misma comunidad.

 El futuro de la relación entre los pueblos indios y los estados en cada uno de los diversos escenarios en que estas se producen depende de un sinnúmero de condiciones, entre las que cabe destacar: las transformaciones en la legislación para crear oportunidades de concertación entre gobiernos, organizaciones y otros actores sociales, y la posibilidad de apoyar las tendencias de desarrollo que se fundan en las experiencias culturales de los mismos pueblos y, principalmente, en su habilidad para manejar adecuadamente el medio y conservarlo (Fondo Indígena, 1991: 222-223).

 La movilización política india ya es un hecho. Lo que está en juego son las opciones estratégicas que, finalmente habrán de guiarla. La experiencia de las propias organizaciones indias será, sin duda, el elemento clave en el camino a seguir. El eco que encuentren en sus propios pueblos y en la sociedad nacional dominante; la evolución de las relaciones entre los pueblos indios y los estados nacionales;el grado de aceptación de sus demandas por parte de sectores populares no indios y la consiguiente posibilidad de formar alianzas con ellos en base al respeto a la diversidad; la agudización de contradicciones y conflictos por la expansión capitalista, son todos ellos factores que contribuirán a determinar en los próximos años el desenvolvimiento de las luchas políticas indias.